sábado, 31 de diciembre de 2016

Evangelio Dominical

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Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,16-21):


En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor

Reflexión litúrgica

Continuamos con las celebraciones litúrgicas del tiempo de Navidad. En el pasaje del Evangelio de la Misa del día del 25 de diciembre, tomado del prólogo del Evangelio según san Juan, nada se decía de los detalles que rodearon el nacimiento de Cristo. Hoy, por el contrario, el evangelista Lucas nos presenta al Niño Jesús acostado en el pesebre, en una descripción que provoca gran ternura y que sitúa en nuestra mente la estampa del portal de Belén, tal y como lo contemplamos en nuestras casas y calles. Ciertamente, Lucas trata de introducirnos a través de estas imágenes en la mirada detenida hacia el Misterio que estamos celebrando durante estos días. De hecho, este fragmento evangélico ya fue proclamado en la Misa de la aurora del día de Navidad, aunque sin el último párrafo, que alude a los ocho días y a la circuncisión e imposición del nombre. Pero no se trata de una mera repetición: hay dos períodos en el año, la Pascua y la Navidad, en los que durante ocho días la Iglesia nos invita particularmente a detenernos y admirar lo que celebramos. Así pues, durante la semana siguiente a cada una de estas dos fiestas, la liturgia quiere prolongar de manera especial la celebración del día principal, para, con ello, subrayar y rumiar el acontecimiento celebrado.

El entusiasmo de los pastores

Como si de un belén viviente se tratara, encontramos al Niño, a María y a José. Pero también están presentes, desempeñando un papel activo, los pastores. Tras recibir, por parte de los ángeles, el anuncio del nacimiento del Salvador, «fueron corriendo hacia Belén», «contaron lo que se les había dicho de aquel Niño» y daban «gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto». Frente a los pastores se encuentran los destinatarios de su mensaje, que «se admiraban». De este modo, a través de estos versículos no solo se nos pone ante un Misterio, sino que lo que los pastores han «oído y visto» les confirma, al igual que a los discípulos de Juan Bautista, que el Reino de los cielos ha comenzado. Se les ha concedido el don de percibir que algo ha cambiado en la historia. El ser testigos de un acontecimiento de tal magnitud provoca en ellos el deseo de difundirlo y de celebrarlo «dando gloria y alabanza a Dios».

La acogida del cristiano

De María se nos dice que «conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón». En la Octava de Navidad celebramos la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. María se presenta ante nosotros como la que «conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón». Con estas palabras, el evangelista nos muestra la singular relación materna con su Hijo. Ella pone de manifiesto que es imprescindible que el Misterio que estamos celebrando sea acogido por parte del creyente. Se trata de algo que es preciso ir descubriendo poco a poco, con tranquilidad y sosiego. Aunque es necesario, no basta con tener el entusiasmo de los pastores. No es suficiente con anunciar la Navidad, ni siquiera con celebrarla externamente. Para vivir con sentido pleno y huir de la superficialidad en las fiestas de estos días, debemos hacer nuestro, como María, el Misterio que hemos visto, proclamado y celebrado.

El Evangelio de hoy concluye con la alusión a la preceptiva circuncisión de Jesús, que debía hacerse a los ocho días del nacimiento. Este era el momento en el que a los niños se les ponía el nombre. Aunque el nombre del Niño había sido ya elegido por el ángel en el momento de la Anunciación, ahora es cuando se le impone realmente. El nombre Jesús hace referencia a su misión de salvador. Y este es el motivo último por el que, siguiendo el ejemplo de María, acogemos a Jesús: en él está nuestra salvación.

Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid

94.188 seres humanos fueron asesinados antes de nacer en España en el 2015

94.188 seres humanos fueron asesinados antes de nacer en España en el 2015

(Agencias) El informe, que ha sido publicado este viernes en la página web del departamento de Dolors Montserrat, recoge que en el último año se produjeron 10,40 abortos por cada mil mujeres, similar a la tasa de 10,46 del año anterior.

Los datos muestran un nuevo descenso, el cuarto consecutivo desde 2011, cuando se registraron 118.359 abortos, y la cifra más baja en los últimos once años. El año pasado la cifra volvió a bajar de los 100.000 casos por primera vez desde 2005. El descenso, no obstante, no se produce en todas las edades ya que la tasa de abortos crece entre las mujeres de 20 a 24 años (de 16,56 a 16,67 casos por cada mil mujeres), que es la franja de edad con la tasa más alta de abortos; en las de 30 a 34 años (12,33 a 12,50) y de 35 a 39 años (8,65 a 8,79).

En las menores de 19 años, la tasa es de 9,38 por cada mil mujeres (frente a las 9,92 de 2014) aunque donde menos abortos se realizan es en las mujeres de más de 40 años (3,80, frente a los 3,83 del año anterior.

En cifras totales, el mayor número de abortos se produce en las mujeres de 30 a 34 años, con 20.473 abortos en 2015, seguidas de las de 25 a 29 años (20.156). Un total de 9.641 intervenciones se realizaron en jóvenes de 15 a 19 años y 371 en menores de 15.

Además, y al igual que el año anterior, el informe dedica un capítulo específico a la situación en mujeres menores de 20 años que recoge 6 abortos en chicas de 12 años, 62 en chicas de 13 años y 303 en chicas de 14 años.

Semanas de gestación

El informe de este año ha modificado los tramos a tener en cuenta a la hora de identificar el plazo elegido por las mujeres para abortar, lo que impide hacer una comparativa con años anteriores. En cualquier caso, la mayoría (69,83%) se realizaron durante las primeras 8 semanas de gestación, mientras que el 23,99% se realizaron entre la semana 9 y 14, cuando el aborto es libre en España. Sólo un 6,06% se realizaron entre la semana 15 y 22 y un 0,12% por encima de las 23 semanas. En ambos casos se requieren razones médicas para poder realizar el aborto

El motivo del aborto fue en el 89,46% de los casos a petición de la mujer, lo que supone un punto más que el año anterior. Los casos de grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada fueron el motivo en el 6,51% de los casos, seguidos de los riesgo de graves anomalías en el feto o anomalías fetales incompatibles con la vida (3,71%) o enfermedades extremadamente graves e incurables (0,31%).

Por otro lado, el informe muestra un ligero descenso de los abortos realizados en centros hospitalarios (11,53%, frente al 12,46% del año anterior) al tiempo que crecen, también levemente, los realizados extrahospitalariamente (88,47%, frente al 87,54%). En más de la mitad de los casos el hospital era privado, siendo clínicas abortistas la mayoría (81,4%). En cambio, la mayoría (60.966) se informaron de estas intervenciones en un centro sanitario público, principal fuente de información por delante de los centros privados (11.462), Internet (9.715) y amigos o familiares (8.277).
Sin hijos y sin abortos previos

En cuanto a las mujeres que abortaron de forma voluntaria, el informe revela que la mayor parte, 58.736, lo hacían por primera vez, lo que representa el 62,3% del total, mientras que 23.391 (24,8%) ya habían tenido un aborto previo y 7.743 (8,2%) había matado antes de nacer a sus hijos dos veces antes.

Además, la mayoría (48%) no tenían hijos y, de las que sí tenían, la mayoría (29%) vivían en pareja. En cuanto su situación laboral, la mitad trabajaban por cuenta ajena (49,7%) y una de cada cuatro (24,4%) estaba en paro; mientras que según su nivel de formación, una de cada tres tenía sólo la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) o equivalente. Baja además el porcentaje de abortos en las mujeres con sólo el graduado escolar (del 19 al 16,9%).

En lo que respecta a la nacionalidad, 92.565 de las 94.188 mujeres eran residentes en España y la mayoría (65,3%) tenían la nacionalidad española, un punto más que el año anterior. El 8,35% procedían de otros países de la Unión Europea y un 17,3% eran del continente americano, el grueso de América del Sur. Además, un 5,02% procedían de África y un 2,83% de Asia.

El análisis por regiones muestra como, en 2015, la tasa más alta de abortos en mujeres de 15 a 44 años se registra en Baleares, con 13,03 por cada mil mujeres, seguida de Cataluña (12,7), Madrid (12,54) y Asturias (12,51), que fue la que en 2014 tuvo una tasa más alta de interrupciones. A éstas le siguen Canarias (11,58), Murcia (11,07), Andalucía (10,59), País Vasco (9,57), Aragón (9,53), Cantabria (8,80), Navarra (8), Comunidad Valenciana (7,85), Castilla-La Mancha (7,38), Galicia (6,60), Castilla y León (6,33), Extremadura (5,89), La Rioja (5,64) y Ceuta y Melilla (3,72).

viernes, 30 de diciembre de 2016

Orar con el Salmo del día

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Sal 127, 1-2. 3. 4-5
R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.

Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Carta semanal del Sr. Arzobispo


Muna, hermosa primavera: milagro navideño

Ha sido una portada de periódico. Bien traída la fecha: 24 de diciembre. Nos asoma a lo más hermoso y lo más terrible de este tramo de la humanidad en la que vivimos. Remembranza de lo que hace dos mil años supuso otro viaje con asombrosas coincidencias, eso que los cristianos y los hombres de buena voluntad celebramos cada 25 de diciembre: Natividad del Señor.

La portada en cuestión nos muestra a una joven mamá, 17 años. Tres mujeres y dos hombres, ataviados con ropa de sanitarios, se asoman asombrados y sonrientes ante algo que nadie había previsto: una mamá y su pequeña recién nacida minutos antes, que tiene sobre su pecho con indescriptible serenidad y alegría. Aparentemente parecía un parto más de esos que ahora escasean en nuestra envejecida Europa que fomenta las mascotas de compañía y recela de abrirse a la vida humana que nos hermana con toda la imagen y semejanza que nos imprimió el Creador.

Esa mujer venía huyendo desde su Costa de Marfil natal. Mucho sería el sufrimiento y poco el horizonte de salida para que una joven con embarazo avanzado, decida iniciar un éxodo para soñar que un mundo distinto era posible para ella y su pequeña naciente. ¿Qué luz podría ver esa niña cuando abriese los ojos? No la de los incendios que destruyen la belleza, los que queman la dignidad y censuran la libertad. Esa madre joven se puso en danza con todos los riesgos que su gesto entrañaba. Mil avatares por tierra hasta la costa de Libia, y tantos otros avatares en un Marenostrum Mediterráneo que no siempre es balsa amable que te pasea hasta la otra orilla ensoñada, sino tumba que engulle cayucos hacinados de gente. La patera de esta mamá también apuntaba tragedia, hasta que fueron avistados y los fue a rescatar la fragata española Navarra. Había 218 dentro de la barcaza. Uno ya cadáver. Pero también venía en el seno de su madre la pequeña que estaba casi naciendo.

Una historia terrible por lo que dejas atrás de penuria, hambre, persecución y muerte en donde confluyen todas las precariedades humanas, las injusticias y tantos terrorismos, y también por lo incierto que tienes delante sin saber si llegarás a la meta a través de un viaje con todas las incertidumbres y temores. Entre el celeste azul y el marino verdoso, aquella mujer joven rompió aguas en pleno mar y vino al mundo la pequeña Muna, Muna Navarra, como ha querido llamarla su madre en gratitud a la fragata de la Armada española que como a Moisés las ha salvado de las aguas. Muna es un nombre de origen nórdico que significa “hermosa primavera”, y es el canto que uno escucha mirando esa portada en la que nuevamente florece la vida de Dios.

Duro el paisaje de fugitivos de la hambruna, de refugiados que huyen del terrorismo que en nombre de un dios falso imponen con malicia y saña una increíble fe. Porque el verdadero Dios, con todos sus nombres, no es ajeno a la misericordia y al perdón, ni mudo cómplice de la muerte y el terror. Pero Muna ha llenado la vida de hermosura primaveral en pleno diciembre navideño. Un nacimiento inesperado que nos pinta la esperanza, imprevisto e inmerecido en nuestro mundo insolidario y violento. También lo fue el de Jesús hace dos mil años. Su nacimiento llenó de una primavera eterna todos nuestros gélidos inviernos porque nacía el Salvador y Mesías. Brindo por la pequeña Muna y por su madre, desde el asombro por el divino nacimiento de Jesús, junto a María y José. El portalín hoy tiene otra guisa… pero Dios sigue naciendo haciendo nacer las primaveras hermosas que nos traen la esperanza de la vida.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

Al Niño Jesús

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¡Qué alegría!
Sí, qué alegría cuando me dijeron:
ven, vamos a la casa del Señor,
¡ha llegado el Mesías esperado!,
¡ha nacido Jesús, el Salvador!.

¡Qué alegría!
Yo dejé todo cuanto allí tenía,
sólo elegí el cordero más hermoso
y corrí por los montes y cañadas
al encuentro del Todopoderoso.
Brillaban las estrellas en el cielo,
más grandes, más espléndidas, más puras,
las voces de los ángeles cantaban:
¡Hosanna! ¡Gloria a Dios en las alturas!
¡Aleluya!
¡Aleluya!

El sol resplandecía en el pesebre,
la noche de repente se hizo día,
se rasgaron de golpe las tinieblas
y una luz celestial nos envolvía.
¡Qué alegría!

Allí estaba, en los brazos de María,
el niño-Dios, el trigo de Belén.
Mi corazón latía apresurado
pues quería abrazarle yo también.
Me acerqué vacilante y vi en sus ojos
el fuego del amor que me ofrecía,
¡y me llené de Dios en ese instante!
y comprendí el por qué de mi alegría.

                                                    Emma-Margarita R. A.-Valdés

Las mártires de Somiedo: tres jóvenes enfermeras de la Cruz Roja a la espera de beatificación


Las mártires de Somiedo: tres jóvenes enfermeras de la Cruz Roja a la espera de beatificación

Carmelo López-Arias / ReL
29 diciembre 2016


Los milicianos del Frente Popular mantuvieron un carro de bueyes girando toda la noche alrededor de la checa de Pola de Somiedo (Asturias), de modo que los chirridos apagasen sus lamentos. Abusaron de ellas durante horas, y en la mañana del 28 de octubre las fusilaron, desnudas para mayor humillación.

Octavia, Olga y Pilar (41, 23 y 25 años, respectivamente) pidieron ver a un sacerdote antes de morir, pero al único que había lo habían asesinado el día anterior. Varias mujeres se habían ofrecido voluntarias para la ejecución, y tres de ellas la llevaron a cabo. Murieron gritando ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva Dios!, lo mismo que habían replicado desde su detención a cada promesa de libertad si gritaban ¡Viva Rusia! y ¡Viva el comunismo!

Las mártires de Somiedo eran enfermeras de la Cruz Roja de Astorga (León) que prestaban servicio en el frente asturiano, en el hospital del Puerto de Somiedo, a donde llegaron el 18 de octubre. Pudieron ser reemplazadas al cabo de una semana, pero no quisieron separarse de los heridos. El día 27, poco antes de que el lugar cayese en manos frentepopulistas, se les presentó la oportunidad de escapar y, por la misma razón, renunciaron. De poco sirvió, porque los 14 heridos fueron rematados en sus camas. A los prisioneros hechos ese día, incluidos el médico y el capellán, los mataron a todos, entre ellos dos falangistas fusilados inmediatamente antes de las enfermeras.

La historia de las mártires de Somiedo, cuyos restos se encuentran enterrados en la capilla de San Juan de la catedral de Astorga, es una entre muchas que implicaron víctimas de la Acción Católica. La cuenta Laura Sánchez Blanco, profesora de la Universidad Pontificia de Salamanca, en una obra muy ilustrativa: Rosas y margaritas. Mujeres falangistas, tradicionalistas y de Acción Católica asesinadas en la Guerra Civil (Actas).


La obra rescata del olvido decenas de historias de mujeres de la Sección Femenina de Falange Española o de la Comunión Tradicionalista que, aunque todas ellas católicas, fueron asesinadas por razones prevalentemente políticas, sin excluir que en varios casos pudiese existir además una componente martirial, dado que no siempre es sencillo deslindar hasta dónde llega el asesinato político y hasta dónde el asesinato in odium fidei [por odio a la fe]. Sánchez Blanco añade seis historias de mujeres que sí fueron asesinadas por razones exclusivamente religiosas, en cuanto miembros de la Acción Católica y porque se les ofreció la apostasía como salvoconducto y la rechazaron.

Tres en Valencia, ya beatificadas en 2001: Florencia Caerols Martínez, Amalia Abad Casasempere y María del Pilar Jordá Botella (de 46, 38 y 31 años). Y las tres enfermeras de la Cruz Roja, cuya causa de beatificación avanza en el Vaticano hacia el reconocimiento del martirio.

En los primeros días tras saberse de la desaparición de las jóvenes, familiares y otras personalidades buscaron información acudiendo al delegado de Cruz Roja Internacional en España, Marcel Junod. En algún momento llegó a haber supuesta información de que seguían vivas, hasta que llegó el mazazo el 10 de febrero de 1937, cuando el delegado de Cruz Roja Internacional en Ginebra confirmó la muerte. Fue el primer caso conocido de enfermeras asesinadas premeditadamente por un bando en liza desde la fundación en 1863 del Comité Internacional de la Cruz Roja, por lo cual el estupor internacional ante el crimen fue notable.

En octubre de 1937 fue detenido como instigador de los crímenes un antiguo miembro del sindicato minero de la UGT, presidente de la Casa del Pueblo de Villaseca de Laciana (León), apodado El Patas, que sería condenado a muerte. Las había entregado a los milicianos para que hicieran con ellas lo que quisieran.

La profesora Sánchez Blanco destaca que, cuando las desenterraron, en enero de 1938,los cuerpos estaban en estado de casi incorruptibilidad (para lo cual pudo haber causas naturales, como las bajas temperaturas invernales de la montaña astur-leonesa), lo que permitió identificar perfectamente a cada una de ellas.


Pilar Gullón Iturriaga, de 25 años, la mayor de cuatro hermanos, era madrileña y miembro de la Hijas de María, de las Conferencias de San Vicente de Paúl y de Acción Católica. Era sobrina-nieta de Pío Gullón Iglesias (1835-1917), ministro de Alfonso XIII, y fue militante de Acción Popular y Renovación Española, aunque ninguno de estos hechos tuvo que ver con su muerte. Pilar no murió con la primera descarga, y antes de ser rematada perdonó a sus asesinos e imploró para ellos el perdón de Dios.

Octavia Iglesias Blanco, de 41 años, nació en Astorga, era hija única y había vivido siempre con sus padres, por lo que su asesinato fue para ellos particularmente devastador. Era prima de Pilar y, como ella, de las Hijas de María, las Conferencias de San Vicente de Paúl y la Acción Católica, además de catequista. Durante el breve cautiverio se preocupó de los demás, pidiendo agua para los desfallecidos y sirviéndosela, como contó Concha Espina en el escrito que consagró a las tres mártires: Princesas del Martirio.

Olga Pérez-Monteserín Núñez, de 23 años, nació accidentalmente en París, en uno de los viajes profesionales de su padre, el pintor Demetrio Pérez- Monteserín (1876-1958), natural de Villafranca del Bierzo asentado en la capital maragata. Durante el asalto al hospital, Olga recibió una herida superficial de bala en la cara, sin que ello le apartase de cuidar a los enfermos. El dolor de su padre ante la muerte de su hija se plasmó en su cuadro del Redentor titulado La Santa Faz del más Grande Dolor, pintado en aquellos momentos dramáticos y que quiso firmar con la fecha de la pérdida.

"Con la llegada del Gobierno republicano, las mujeres de Acción Católica se movilizaron en defensa de la religión católica", explica Laura Sánchez Blanco al introducir el capítulo que dedica a sus mártires. Tras los debates sobre la Constitución, centraron su actividad "en el apostolado religioso, en la caridad y en la familia católica", y al comenzar la guerra "desarrollaron una gran labor asistencial, educativa y moral". Muchas lo pagaron con su vida.

martes, 27 de diciembre de 2016

Revolución y lotería. Por Juan Manuel de Prada

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Pablo Iglesias empezó prometiendo que tomaría el cielo por asalto; pero poco a poco se han desinflado sus ansias de ascenso, y ahora ya se conforma con ganar apretadas votaciones que establezcan… el sistema de votación que debe regir en su próximo congreso. A esto Charles Péguy lo denominaba, con diagnóstico tan certero como socarrón, la degradación de la mística en política.

El endiosamiento del hombre provoca que sus energías religiosas se degraden en el terreno de la lucha política, donde los revolucionarios enarbolan una falsa mística prometeica y prometen a sus adeptos una subversión completa que nos depare la sociedad perfecta. En su Biología de las revoluciones, Gustave Thibon diseccionaba a la perfección el modus operandi del revolucionario, que –como no ha leído la parábola del trigo y la cizaña– promete reparar en esta vida todas las injusticias y acabar con todos los escándalos. “Destruyamos todo el edificio social impuro –clama su fe–, aunque tengamos que reconstruirlo partiendo de la nada”. Pero sólo Dios puede reconstruir partiendo desde la nada (aunque, mucho más modesto que el revolucionario, se conforma con volver a empezar contando con la mediocre naturaleza humana); entonces el revolucionario, para maquillar su fracaso, degrada todavía más su falsa mística y la convierte en una fría voluntad de poder que, cuando no puede alcanzar la cúspide (como le ocurre al desinflado Iglesias), se conforma con la pugna y la purga internas, disfrazadas en esta fase democrática de la Historia con mucho perifollo de votaciones.

Este fracaso –prosigue Thibon– lo compensa el revolucionario excitando el odio y la envidia de las masas, que «a primera vista parecen una reacción contra el egoísmo y los privilegios de una clase o una casta; pero en realidad no son más que la lucha de las masas intoxicadas para satisfacer su mórbida sed de esos mismos privilegios, del mismo egoísta abandono de los deberes sociales».

Esta mórbida sed de las masas la satisface la lotería de forma más aleatoria pero también menos perniciosa que la revolución; pues mientras la revolución sólo alimenta el odio y la envidia, la lotería alimenta la fe en el milagro entre los que ganan, la oración entre los que esperan y la resignación entre los que pierden. Había un cuentecillo de Pemán, ambientado en un pueblecito andaluz muy devoto de San Judas Tadeo, en el que su protagonista, doña Sofía, compraba tres décimos de la lotería, que metía bajo la peana de San Judas, después de regalar participaciones a sus tres criadas. Y doña Sofía y sus tres criadas elevaban muchas plegarias a San Judas Tadeo para que les tocase la lotería, persuadidas de que les habría de escuchar. Así hasta que el día del sorteo, cuando sus criadas se fueron a escuchar la radio a sus cuartos, doña Sofía se estremeció, pensando que, si el santo atendía sus plegarias, sus criadas se harían ricas y la abandonarían. Y prescindiendo esta vez de la intercesión del santo, imploró al propio Dios: «Señor, tú que estás en todas partes, óyeme. Todavía hay tiempo. Sin que se entere San Judas evita, por lo que más quieras, que me toque el gordo… ¡Mira que me quedo sin servicio, y eso es mucho más gordo todavía!». Cuando salieron de sus cuartos las tres criadas, hundidas como plañideras melancólicas, doña Sofía supo que su oración había sido escuchada. Y es que donde hay Patrón no manda marinero.

Que el Patrón que se conformó con volver a empezar contando con la mediocre naturaleza humana nos proteja de quienes pretenden reconstruir el mundo desde la nada. Feliz Navidad a todos mis lectores.

Artículo publicado en ABC el 24 de diciembre de 2016.

Urbi et orbi 2016


lunes, 26 de diciembre de 2016

JORGE, SOCIO Y EL BAÑO


Jorge González Guadalix
¡Vaya mezcolanza, padre! Pos sí, que me ha dado por ahí, ya saben. Cosas mías.
Hace un rato he bañado al buenazo de Socio. La verdad es que no le gusta, hasta el punto que se lo huele y sabe esconderse haciendo uso de sus conocimientos geométricos innatos: es decir, que se mete bajo la cama en el punto geométrico exacto donde no lo puedo atrapar por parte alguna.
Es de buen conformar. Así que sale despacito de la cama y se deja. No le gusta, pero acepta lo inevitable y además hasta con una dosis de perruna resignación. Tras el baño hacemos un ritual que hoy me hacía pensar mucho en esta víspera de la Navidad, cuando estamos casi a punto de cenar en familia.
Lo saco del baño, lo envuelvo en una gruesa toalla y nos vamos a una butaca. Es curioso, envuelto en esa toalla, echado sobre mis rodillas, Socio, tras el baño, se puede pasar tiempo y tiempo. Está relajado, feliz, en paz, confiado.
En esta noche santa veía a Socio tan relajado y confiado sobre mis rodillas que, una vez más, me ha venido a la cabeza y al corazón el salmo 130 (131): “
Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Pues ya ven, me he permitido rezar varias veces el salmo cambiando un poco las palabras: acallo y modero mis deseos como el Socio en mis rodillas.
En esta noche santa siento que necesito acudir al portal, abandonar toda altanería, mirarme en los ojos de Jesús y aprender de Socio esa confianza en aquel que te cuida, te quiere y ha dado la vida por ti.
Yo, Señor, esta noche, y siempre, como Socio: fiarme del todo de ti, acurrucarme a tus pies, dejarme llenar de tu vida y tu misterio. Confiar. Tú sabrás, Señor. Tú sabrás.
Feliz Navidad. Me largo a casa a preparar la cena. He quedado en un rato con mi compañero para rezar juntos las vísperas de la Navidad y compartir mesa y mantel. Los dos. Dos sacerdotes, dos hermanos, dos amigos. Con Socio. Qué caramba, que es Navidad y algo bueno le caerá, que es perro, pero no tonto y sabe apreciar perfectamente un buen trozo de jamón.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Evangelio Solemnidad de la Natividad del Señor

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Lectura del santo evangelio según san Juan (1,1-18):

EN el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio d él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor

UN NIÑO DE CARNE, COMO CUALQUIER OTRO NIÑO Por Antonio García Moreno

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1.- SEMBRADORES DE PAZ Y DE ALEGRÍA.- "¡Qué hermosos sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva...!"(Is 52, 7) Este pasaje de Isaías es, sin duda, uno de los más entusiastas y exultantes que se han escrito. Al mismo tiempo tienen sus palabras un sabor de tiempos antiguos y de paisajes bíblicos, se enmarcan perfectamente en aquellos escenarios de colinas y de montañas, en aquel ambiente de guerras interminables y crueles... La paz era tan deseada que la gente, cuando llega su anuncio por boca de los mensajeros, se llena de alegría y canta gozosa a los que la hicieron posible. San Pablo volverá a citar ese texto en su epístola a los Romanos, cuando habla de la importancia y necesidad de la predicación del Evangelio, de la difusión de la Buena Nueva... San Josemaría Escrivá tenía una gran devoción por esas palabras, y se las repetía emocionado a sus hijos de los primeros tiempos, para que comprendieran y amaran su vocación de ser mensajeros de la doctrina de Cristo, por todos los caminos de la Tierra, siendo siempre y, en todo lugar, sembradores de paz y de alegría.

2.- EL QUE A VOSOTROS ESCUCHA... "En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios..." (Hb 1,1). Es cierto. A lo largo de toda la Historia Dios no ha dejado de hablar a los hombres. Y es lógico que así haya sido, si tenemos en cuenta que Dios es nuestro Padre y nos ama. Cuando una persona ama a otra, le gusta comunicarse con ella, le transmite sus deseos y le descubre sus sentimientos, le expresa sus temores y sus esperanzas, le manifiesta sus quejas y sus satisfacciones... Dios nos sigue hablando, de otra manera quizás, pero nos sigue amando y, por consiguiente, sigue comunicándose con nosotros.

En los tiempos remotos eran los profetas, los voceros del Señor, quienes hablaban a los hombres de parte de Dios. Luego vino el Hijo de Dios y se hizo hombre. Así pudo el Señor hablar con nuestras mismas palabras, usar nuestro lenguaje, comunicarse directamente con los que convivieron con él... Luego él se marchó, pero dejó a sus apóstoles para que trasmitieran sus palabras, de tal modo que quienes les escuchan, es igual que si escucharan al mismo Jesús, según aseguró el Señor en más de una ocasión.

3.- EL PRÓLOGO DE SAN JUAN.- "Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros..." (Jn 1, 14). El “Logos” dice el texto original griego, que traduce el término hebreo “Menrah” y que la versión latina traduce por “Verbum”. En castellano siempre se dijo el Verbo. Ahora se traduce por Palabra en un afán de hacer más comprensible ese concepto joánico que intenta dar un nombre al Inefable, que precisamente por serlo escapa a nuestras posibilidades de comprensión y por tanto de nominación. De todas maneras el misterio sigue envolviendo a este Dios que nos nace en Belén como un niño...

Él se hizo carne en el seno virginal de Santa María. Sí, carne, “sarx” en griego, “bashar” en hebreo. Un niño de carne, como cualquier otro niño, pequeño y torpe, inerme y blando, casi ciego, el pelo raído y escaso, desvalido y hambriento... Un niño en brazos de su madre, buscando el pecho como lo pintara el Divino Morales, o como lo presenta Ferrucci en su “Virgen gitana”, la “Madonnina” que dicen los italianos en cuyos brazos duerme plácidamente el Niño, con toda la ternura y el cariño que su presencia implica. No es de extrañar que los santos se emocionaran al verlo y que los artistas, pintores o poetas, le dedicaran sus mejores colores y versos...

Felicitación del Santo Padre

Felicitación del Sr. Arzobispo


Felicitación de la Parroquia


viernes, 23 de diciembre de 2016

Necrológica Diocesana

El pasado día 10 de diciembre falleció el sacerdote diocesano Rvdo. Sr. D. Valentín Pascual de Miguel

Nació en Canicosa de la Sierra (Burgos) el 31 de marzo de 1928

Ingresó en la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María
Su primer destino en fue en San Vicente de la Barquera (Cantabria).                                      
Fue profesor de Ciencias Naturales llegando a publicar un libro sobre "flora y fauna".

Se ordenó sacerdote el 6 de abril de 1957

En 1968 pasa al clero secular, incardinándose en la diócesis de Oviedo

 Sus encomiendas fueron:

 Coadjutor de San Martín de Turón (1968-1970)

Coadjutor de Santo Tomás de Cantorbery - Avilés (1970-1971)

Coadjutor de la Sagrada Familia de las Vegas - Corvera (1971-1975)

Coadjutor de San Nicolás de Bari de Avilés (1975-2005)

Administrador parroquial de Santiago Apóstol de Ambiedes-Gozón (1988 -2005)

También ejerció como capellán del Hospital de Caridad y de las religiosas Siervas de Jesús de la caridad

En el año 2005 pasó a la situación de jubilado fijando su residencia en su pueblo natal de Burgos, hasta que el deterioro de su enfermedad le obligó a ingresar en la Casa Sacerdotal de Oviedo.

El funeral por su eterno descanso se celebró en su pueblo el pasado día 11 de Diciembre, dónde recibió cristiana sepultura.

D. E. P.

''Y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron'' (Mt 27, 52)

Horarios Misas de Navidad

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24 de Diciembre

11:00 Residencia "Julia Nieto" de Viella (nos acompañan los niños del cate para cantar villancicos con los residentes)

*No habrá Misa en el Carbayu

18:00 Misa en Viella

19:30 Misa en Lugones

24:00 Misa de Gallo en Lugones 

25 de Diciembre

11:00 en Lugones 

12:30 en Lugones

13:15 en Viella

¿FELIZ NAVIDAD?... Sí, ¡FELIZ NAVIDAD!.Por Joaquín Manuel Serrano Vila

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En la tarde del “Domingo Gaudete” (Domingo de alegría) me pongo a teclear las letras para este artículo que quiere transmitir sinceramente la alegría del encuentro que nos propone el III Domingo de Adviento y,  al tiempo y por ser el último del año, felicitar de corazón esta Navidad (que siempre podría ser la última para cualquiera) a toda la feligresía de esta Parroquia y muy particularmente los que la forman y trabajan en ella de manera incombustible y entregada, haciéndola crecer como una verdadera Comunidad y haciéndonos sentir a todos, niños y mayores,  “en casa” y “en familia”.

Reconozco que es difícil, casi irónico y sarcástico, hablar hoy en día de “alegrías” y “Domingos Gaudete”, pues mirando objetivamente nuestro entorno no encontraremos, humanamente, muchos motivos para ésta. Elevado a cotas cada vez mayores, nosotros mismos y nuestro mundo vivimos tristes y apesadumbrados, escudriñando una felicidad que nunca está donde la buscamos, y, como en un espejismo que de pronto se desvanece, nos frustramos finalmente al poner el horizonte en cuestiones puramente inmanentistas que casi siempre tienen sus cimientos en vanidades y egoísmos humanos que nos van encerrando y atrincherando en nuestro búnker de tristezas y miserias, iluminado únicamente por unas luces de neón sin mensaje ni significado alguno que nos hacen confundir, poco a poco, el regocijo de un encuentro con Dios hecho hombre con una "fiesta" a la que algunos le han robado ya hasta el nombre.

Esa alegría que tantas veces confundimos con “tambor y gaita”, está en el corazón del hombre y en ese encuentro excepcional y único del hombre con Dios, pues negar a Dios en el hombre es negar al hombre en sí mismo; y expulsar a Dios del corazón del hombre por una feroz permuta del “tener”, “poder” y “placer”, es inventar a un hombre indigno de este nombre, el cual llevará en penitencia por su pecado el seguir vagando triste por este mundo en guerra, sin alma y “descorazonado”.

Sí; feliz Navidad para todos, particularmente para aquellos que en esta era tecnológica, científica, moderna y “libre”, siguen siendo -los de siempre- víctimas de los horrores de las guerras. Feliz Navidad para los emigrantes y los “espaldas mojadas”, para los ancianos solos y olvidados, para los enfermos y moribundos en residencias y hospitales, para los presos y encarcelados, para los sin techo, sin hogar, sin familia, sin presente ni futuro; para los navegantes, los indigentes, los mal vistos y etiquetados; para las familias que están aún en duelo, para los parados, los explotados, excluidos y esclavizados en un mundo que sigue matando a Dios mientras se mata a sí mismo.

¡Estad alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres!, porque para todos, pero sobre todo para éstos; rechazado, pobre, excluido y marginado nacerá el Señor en el silencio de la noche; en el corazón y en el silencio ahogado de todas vuestras noches.

¡FELIZ NAVIDAD, LUGONES; FELIZ NAVIDAD ALEPO!


Joaquín, Párroco

jueves, 22 de diciembre de 2016

Carta semanal del Sr. Arzobispo

Aquella noche buena, buena de verdad

Estamos a las puertas de la noche buena. Es difícil imaginarse la escena, de tantas veces como nos la hemos imaginado. Juegan en contra los mil versos y poemas que nos lo han contado con lo mejor de las palabras de los hombres. Igual hicieron los pintores con su talento y los escultores pusieron sus gubias en danza para decirnos con formas y colores algo inaudito, insólito. ¿Y los músicos? También ellos lo han contado con sus notas, haciendo melodía la historia más bella jamás contada y sucedida.

Anónima donde las haya fue aquella escena: una joven mujer en trance de dar a luz a su pequeño, ante la intemperie de no encontrar lugar para semejante instante. Siendo como era casi niña, primeriza mamá, con el peso de todas las incertidumbres, confiada en la palabra que el mensajero de Dios le había dado, apoyada en la fidelidad discreta de José aquel carpintero bueno y justo que la acompañaba, que tanto y tan puramente la quería. La joven nazaretana Miriam, encontró en una especie de establo el lugar para que naciera el Mesías, Rey de todos los reyes.

Arriba en las majadas, el campo de los pastores no tenía mayor cosa extraordinaria aquella noche. La luz era distinta, tanto que ni siquiera la sabrían contar, ni dibujar, ni darle forma o componer para ella una música especial. Pero era luz. No sabían cómo, pero aquellas vidas quedaron iluminadas y encendidas con una claridad y una lumbre tan poderosas como tiernas y sin mentiras.

Una escena que traía toda la buena noticia que el mundo esperaba. Así de inesperado el modo con el que Dios quiso enviarnos al Salvador de nuestras vidas. Siglos después aquella escena tiene otros escenarios, pero Dios se hace nuevamente encontradizo en el hoy de nuestros días. También nosotros andamos en las mil derivas, sin lograr dar a luz un mundo en donde la paz y la justicia se besen como dice el profeta Isaías, en donde la gloria de Dios no se perciba como rival de nuestra dicha humana, en donde los hombres se sepan verdaderamente hermanos bajo la mirada del Padre de todos, a pesar de nuestras fugas pródigas o nuestras permanencias resentidas.

Navidad es el abrazo misterioso y misericordioso de Dios que viene a nuestra vida, como hace dos mil años, como cuando vuelva al fin de los tiempos, como en cada fecha y circunstancia se hace presente hoy para salvarnos. San Juan nos lo refiere al comienzo de su Evangelio con estremecedoras palabras: “la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros” (Jn 1,14). Una imagen que muy bien podría comprender aquél Pueblo que sabía a lo largo de su historia lo que significa vivir a la intemperie y cobijarse en una tienda. La tienda era para el pastor, para el peregrino, para el viajante... un lugar de reposo y cobijo.

Dios es el que ha querido “acamparse” en todas nuestras intemperies, enviando a su propio Hijo como una tienda en la que entrar para cobijarnos de todos los descobijos pensables. Dios ha cambiado de dirección y domicilio viniéndose a nuestro barrio, a nuestra casa. Pese a todos los nobles esfuerzos y a los agotadores intentos de hacer un mundo nuevo, constatamos nuestra incapacidad de diseñar una tierra que sea por todos habitable, una tierra en la que las sombras de guerras, mentiras, corruptelas, tristezas, injusticias, muertes... no eclipsen el fulgor por el que sueñan los ojos de nuestro corazón.

Llega la noche buena, buena de verdad, que nos hace bondadosos recordando el suceso de entonces y acogiéndolo de nuevo en el aquí y ahora de nuestra vida. Como los pastores, dejémonos asombrar por los ángeles-enviados de hoy, y vayamos a adorar al Niño Dios, siendo sus testigos en medio de nuestros hermanos los hombres.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

Renovación de Leccionarios y Liturgia

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La renovación litúrgica en la Parroquia de Lugones 
a la luz del magisterio de Benedicto XVI 
Por Rodrigo Huerta Migoya 

Viernes 23 de diciembre

A las 20:00

En la Parroquia 

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Excursión a Gijón de la Vida Ascendente


El Grupo de "Vida Ascendente" junto a tres hermanas del Santo Ángel y el Párroco, en un día de convivencia navideña, visitaron este martes día 20 la Villa de Jovellanos.
Una vez en Gijón visitamos el Belén del Antiguo Instituto así como su exposición de belenes del mundo. A continuación visitamos la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, dónde nos pudimos incorporar a la exposición del Santísimo durante un ratito a la vez que nos maravillamos con la belleza de los frescos, pinturas y vidrieras de este hermoso templo.
Seguimos nuestro "tour" paseando por el muro de San Lorenzo hasta llegar a la siguiente parada: el Colegio del Santo Ángel de la Guarda, en el Campo Valdés.
Esta fue una de las visitas clave del día, pues con ella la Parroquia se acercaba al lugar dónde murió el Padre Luis A. Ormiers, Fundador de las Hermanas del Santo Ángel, haciéndolo en este año dedicado a su figura, en la recta final de su beatificación prevista en Oviedo el 28 de Abril de 2017.
Visitamos la capilla mayor, la capilla del Padre Fundador y el claustro, así como pudimos contemplar las reliquias que allí se conservan del Padre Luis, todo en medio de bullicio navideño reinante en el Colegio y la amabilidad de los niños y todo el personal de la Casa, que nos obsequiaron con un libro de recuerdo.
De aquí nos fuimos a la vecina Iglesia de San Pedro Mayor, dónde rezamos "el Angelus" y visitamos los mosaicos de "Rupnick", antes de seguir nuestra ruta belenista hacia el Sanatorio Marítimo de los Hospitalarios de San Juan de Dios.
Nuestra última parada antes de ir a comer, fue en la Parroquia de San Emiliano de Vega (La Camocha) dónde admiramos su nacimiento y saludamos a su Párroco, D. José Manuel, el cual estuvo en nuestra parroquia como Coadjutor y en la vecina de Viella, al que algunas de las presentes aún recordaban por haber sido el sacerdote que las casó o que había bautizado a sus hijos.
Pasamos después a la mesa en el restaurante "Las Peñas" ubicado en el pueblo de Santurio (Gijón) dónde pudimos reponer fuerzas a la vez que compartimos las anecdotas del día.
Por último, de vuelta ya hacia Lugones, hicimos un último alto para visitar la Iglesia de Porceyo y su estupendo belén.
Fue una jornada fraterna en festivo tono navideño donde dejamos por unas horas nuestras rutinas para convivir y vivir en el hermoso marco de la recta final del Adviento.

Funeral por Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei















(Iglesia de Asturias) 
El Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, presidirá este jueves, 22 de diciembre, a las 20 horas, el funeral de Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, en la Catedral de Oviedo.
Nacido en Madrid en 1932, falleció el pasado 12 de diciembre de 2016 en Roma. Fue elegido Prelado tras el fallecimiento del beato Álvaro del Portillo, en 1994, y desde el principio de su ministerio tuvo como prioridades la familia, la juventud y la cultura, así como el amor a Jesucristo en la cruz, el amor fraterno y el servicio a los demás.

martes, 20 de diciembre de 2016

Hoy se celebra a Santo Domingo de Silos, un gran abad defensor de la justicia

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(ACI).- “El evangelio me lo ha dicho, y a él debo creer – que sólo al que al infierno puede echar el ama, a ese debo temer", le dijo un día Santo Domingo de Silos a un rey que abusaba de su poder. Su fiesta se celebra cada 20 de diciembre. Conozca el por qué muchas madres se encomiendan a él para tener un buen parto.

Domingo de Silos es el primero de varios santos con este nombre, el cual significa “consagrado a Dios”. Nació en la villa de Cañas, entonces reino de Navarra y hoy actual España, por el año 1000. Fue hijo de agricultores y ayudante del párroco del pueblo. Fue ordenado sacerdote a los 26 años, algo considerado muy temprano en aquella época.


Después de una experiencia eremítica, ingresó al monasterio benedictino de San Milán de la Cogolla. Más adelante fue nombrado prior de Santa María de Cañas, donde demostró su habilidad administrativa que hizo prosperar el priorato. Luego lo nombraron prior mayor del monasterio.

Cierta ocasión el rey se presentó en el monasterio buscando abastecerse de sus bienes. Domingo le dijo: "Puedes matar el cuerpo y a la carne hacer sufrir. Pero sobre el alma no tienes ningún poder”. El rey enfurecido logró que el abad lo desterrara al priorato de San Cristóbal o también llamado Tres Celdas.

Posteriormente, el santo va Castilla donde el rey Fernando le ofreció protección y se instaló en una ermita perteneciente al monasterio de San Millán. El rey propuso a Domingo como abad del monasterio de San Sebastián de Silos, que se encontraba en gran declive. La prosperidad empezó a llegar a esa obra por la vida fervorosa que se llevaba en la comunidad y las actividades culturales y artesanas que se realizaban. El monasterio de Silos llegó a ser uno de los más famosos de España.

Santo Domingo logró la liberación de cristianos prisioneros y esclavos de los musulmanes. Sus oraciones a Dios lograban que muchos se curaran. Era bien conocido por ayudar a los necesitados, pero no se dejaba engañar.

Una noche, los ladrones quisieron robarse la cosecha del monasterio. El Santo los dejó trabajar sin hacer nada y cuando ya tenían todo recogido en costales, mandó a los monges con garrotes a decirles que les agradecían por haberlos reemplazado en recoger la cosecha y que se podían ir. A los ladrones, para que no se fueran tristes, les envió como pago de su trabajo un buen desayuno.

Profetizó la fecha de su muerte y un 20 de diciembre de 1073 partió a la Casa del Padre. 96 años después de fallecido se apareció en sueños a la mamá de Santo Domingo de Guzmán para anunciarle que tendría un hijo que sería un gran apóstol. Es por ello que al niño le pusieron de nombre Domingo y por las que muchas embarazadas se encomiendan a Santo Domingo de Silos por un buen parto.

Casarse por la Iglesia es ya una rareza en España: lo hacen sólo un 15% de nuevas parejas

(P.J.G. / ReL) Hace apenas una década, en 2006, seis de cada diez parejas en España que se tomaban la molestia (o tenían el coraje) de casarse, lo hacían por la Iglesia. Pero ya entonces había 8 provincias en los que las bodas por lo civil eran más numerosas que las católicas: Gerona, Barcelona, Baleares, Guipúzcoa, Lérida, Las Palmas, Tenerife y Tarragona. 

En tan solo diez años el panorama ha cambiado completamente: con datos del primer semestre de 2016, Jaén es la única provincia donde las bodas católicas siguen superando en número a los enlaces civiles.

En todas las demás, las bodas por el rito católico son minoritarias, y en aquellas provincias que hace una década ya lo eran, ahora son una rareza estadística casi irrelevante.

La media de bodas civiles en toda España para el pasado medio año es del 76%. Hace diez años, en 2006, eran en 65%, y como hemos visto se concentraban en Cataluña, País Vasco, Baleares y Canarias. Hoy se han extendido por todo el país.

Quizá con los datos completos de este año 2016 (al sumar el segundo semestre) aparezcan aún más bodas civiles, porque en 2015, último año con datos completos, hubo un 85% de bodas civiles frente a un 14,6% de bodas católicas.

En el primer semestre de 2016:

- En Gerona, sólo una de cada 10 bodas es por el rito católico (10,6%; 128 frente a 1.070 bodas civiles)
- En Barcelona, las bodas civiles son el 89%
- En Vizcaya y Álava son civiles el 86% de las bodas
- En Tarragona, Pontevedra, Guipúzcoa y Baleares son civiles el 85%
- En Lérida y La Coruña, el 82%

Por lo tanto, en Cataluña, las bodas católicas apenas oscilan entre el 10 y 18%, y en el País Vasco apenas son un 15%.

Con datos del primer semestre de 2016, Jaén es la única provincia en la que las bodas civiles son minoría (un 46%). En Ciudad Real son un 50%, en Córdoba son un 56% y en Badajoz un 57%.

Las bodas católicas que no figuran

Sin embargo, hay que tener en cuenta que estos datos son del INE (Instituto Nacional de Estadística) y no recogen toda la realidad del matrimonio sacramental católico.

Por ejemplo, hay bastantes matrimonios civiles que al pasar un tiempo acuden a la parroquia para celebrar una boda católica.

Esto sucede con cierta frecuencia cuando un cónyuge es un inmigrante que necesita reunir a su familia, o una vez ha nacido el primer niño y se piensa en bautizarlo, o cuando el niño tiene edad de hacer la Primera Comunión. Sin embargo, estas bodas católicas no figuran en las estadísticas del INE, aunque pasan a ser matrimonios católicos a todos los efectos de acogida y trato en la Iglesia.

Si hay pocas bodas católicas ¿mejorará la acogida?

Otra reflexión a la luz de estos datos se puede hacer a nivel pastoral. Si una diócesis como Gerona celebra apenas 260 bodas católicas al año... ¿no tendrá capacidad para darles una atención pastoral y evangelizadora mucho más detallada y personalizada?

¿Hasta qué punto las diócesis se organizan con eficacia para que sus parroquias puedan atender a esta minoría que aún quiere presentar su amor y futuro familiar a Dios?

lunes, 19 de diciembre de 2016

Siero calienta la Navidad


Los villancicos y el folclore reúnen a gran cantidad de vecinos durante los festivales de Lugones y Argüelles

Lugones / Argüelles, Lucas Blanco
El espíritu navideño ya inunda todos los rincones del concejo de Siero. A menos de una semana para Nochebuena, los villancicos, el turrón, los belenes y la iluminación copan ya las calles y las distintas parroquias promueven actividades que sirvan como excusa para reunirse en la recta final del año. Ejemplo de ello son las parroquias de Lugones y Argüelles, en las que este fin de semana hubo sendos festivales navideños que lograron un éxito rotundo de partición vecinal.

Abarrotada estuvo ayer la iglesia de San Félix de Lugones con motivo de un recital de villancicos protagonizado por los niños de la catequesis, que fue el plato fuerte del cuarto domingo de adviento. En total participaron cinco grupos que sumaron 270 niños que acuden semanalmente a las sesiones de catequesis de la parroquia y que ayer entonaron temas clásicos como "25 de diciembre" o "Campana sobre campana", mientras una multitud de padres se las veían y se las deseaban para encontrar un sitio que les permitiera inmortalizar la actuación de sus pequeños con móviles o cámaras de fotos.

También muy concurrido estuvo el festival navideño organizado por la asociación cultural y recreativa de Argüelles. La cita, consolidada desde hace más de dos décadas, consistió en un amplio programa protagonizado por el colectivo folclórico local "El Piñote", los niños del "Baile de María Eugenia", el humor de Pin de la Cotolla y el "Trío Llocántaru", que emocionó al público, especialmente con la interpretación del "Aleluya" de Haendel.

La celebración tuvo lugar en el salón parroquial y fue valorada muy positivamente por los vecinos. "Fue una maravilla porque bailaron personas de todas las edades", explica la alcaldesa de barrio, Loli Prendes, que considera que el festival "se supera cada año" y ve en él una oportunidad única de confraternización vecinal y aumento de la oferta cultural local.

María y José, modelos para nuestra actitud ante Dios, dice el Papa: disponibilidad y confianza plena

María y José, modelos para nuestra actitud ante Dios, dice el Papa: disponibilidad y confianza plena

(rel.) En el Angelus previo al día de Navidad, Francisco recordó que lo principal en estas fechas es nuestra actitud ante la llegada del Señor: "¿Le acogemos, le dejamos que se nos acerque, o en cambio lo rechazamos?”.

Como a la Santísima Virgen, "también a nosotros, de una forma diferente, Dios se nos acerca con su gracia para entrar en nuestra vida y nos ofrece el don de su Hijo”, afirmó, de modo que María es modelo para toda la humanidad: “Como María, que se ofreció libremente a sí misma al Señor de la historia, le ha permitido cambiar el destino de la humanidad, también nosotros, acogiendo a Jesús y tratando de seguirlo cada día, podemos cooperar a su designio de salvación de nosotros mismos y del mundo”.

Completando su visión sobre la Sagrada Familia, Francisco apuntó al otro protagonista del Evangelio del día: San José. "El evangelista pone en evidencia que José por sí mismo no puede dar una explicación al evento que se producirá ante sus ojos, el embarazo de María”, pero frente a es hecho trascendental, "que ciertamente suscita en su corazón tantas preguntas, se fía totalmente de Dios y, siguiendo su invitación, no repudia a su prometida y la acoge con él. Acogiendo a María, José acoge con conocimiento y con amor a Aquel que en ella ha sido concebido por obra admirable de Dios, para quien nada es imposible. José, hombre humilde y justo, nos enseña a fiarnos siempre de Dios, a dejarnos guiar por Él con voluntaria obediencia”.

Por tanto, si por un lado María "nos ayuda a ponernos en actitud de disponibilidad para acoger al Hijo de Dios en nuestra vida concreta, en nuestra carne”, por otro “José nos anima a buscar siempre la voluntad de Dios y a seguirlo con confianza plena”.

Por último, el Papa invitó a los presentes a preguntarse por su receptividad a las mociones de Dios: "¿Le abro la puerta al Señor cuando siento una inspiración interior, cuando siento que me pide hacer alguna cosa en favor de los demás, cuando me llama a la oración?".

sábado, 17 de diciembre de 2016

Evangelio Domingo 4º de Adviento



Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 1,18-24

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.
Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Palabra del Señor

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera. Por Raniero Cantalamessa




Hay algo que une las tres lecturas de este domingo: en cada una se habla de un nacimiento: «He aquí que una Virgen está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, Dios-con-nosotros» (I lectura); «Jesucristo... nacido de la estirpe de David, según la carne» (II lectura); «El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera...» (Evangelio). ¡Podríamos llamarlo «domingo de los nacimientos»!

Es inevitable plantearse inmediatamente la pregunta: ¿por qué nacen tan pocos niños en Italia y en otros países occidentales? El principal motivo de la escasez de nacimientos no es de tipo económico. Los nacimientos deberían aumentar a medida que se camina hacia las franjas más elevadas de la sociedad, o según se va del Sur al Norte del mundo, y en cambio sabemos que ocurre exactamente lo contrario.

El motivo es más profundo es la falta de esperanza, con lo que implica: confianza en el futuro, impulso vital, creatividad, poesía y alegría de vivir. Si casarse es siempre un acto de fe, traer al mundo un hijo es siempre una acto de esperanza. Nada se hace en el mundo sin esperanza. Necesitamos de la esperanza como del aire para respirar. Cuando una persona está a punto de desmayarse, se grita a quienes están cerca: «¡Dadle aire!». Lo mismo se debería hacer con quién está a punto de dejarse ir, de rendirse ante la vida: «¡Dadle un motivo de esperanza!». Cuando en una situación humana renace la esperanza, todo parece distinto, aunque nada, de hecho, haya cambiado. La esperanza es una fuerza primordial. Literalmente hace milagros.

El Evangelio tiene algo esencial que ofrecer a nuestra gente, en este momento de la historia: la Esperanza con mayúsculas, virtud teologal, o sea, que tiene por autor y garante a Dios mismo. La esperanzas terrenas (casa, trabajo, salud, el éxito de los hijos...), aunque se realicen, inexorablemente desilusionan si no hay algo más profundo que las sustente y las eleve. Miremos lo que sucede con la tela de araña; es una obra de arte, perfecta en su simetría, elasticidad, funcionalidad, tensa desde todos los puntos por hilos que tiran de ella horizontalmente. Se sujeta en el centro por un hilo desde arriba, el hilo que la araña ha tejido descendiendo. Si uno desprende uno de los filamentos laterales, la araña sale, lo repara rápidamente y vuelve a su sitio. Pero si se rompe ese hilo de lo alto, todo se distiende. La araña sabe que no hay nada que hacer y se aleja. La Esperanza teologal es el hilo de lo alto en nuestra vida, lo que sustenta toda la trama de nuestras esperanzas.

En este momento en que sentimos tan fuerte la necesidad de esperanza, la fiesta de Navidad puede representar la ocasión para una inversión de marcha. Recordemos lo que dijo un día Jesús: «Quien recibe a un niño en mi nombre, a mí me recibe». Esto vale para quien acoge a un niño pobre y abandonado, para quien adopta o alimenta a un niño del Tercer Mundo; pero vale sobre todo para los padres cristianos que, amándose, en fe esperanza, se abren a una nueva vida. Muchas parejas que, cuando se anunció el embarazo, se han visto por un momento llenas de confusión, estoy seguro de que sentirán que pueden hacer propias las palabras de la profecía navideña de Isaías: «¡Acrecentaste el gozo, hiciste grande la alegría, porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado!».

Atentos mañana


Vicente One, tronista de «Mujeres y Hombres y Viceversa», se convirtió yendo a Fátima con Caritas



(Cari Filii) 17 diciembre 2016


Como recoge el portal mariano Cari Filii, el programa de televisión Mujeres, Hombres y Viceversa es uno de los reality show de moda en España, muy seguido por los jóvenes. En él se banaliza la sexualidad y se promueve un culto real al dinero y al cuerpo. Vicente fue uno de sus protagonistas y sufrió gravemente las consecuencias con una vida llena de adicciones y sin sentido. En este artículo publicado en Portaluz se relata su encuentro con Dios en el Santuario de Fátima que cambió rádicalmente su vida:

Poco queda de quien fuera alguna vez presentado por la televisión de farándula en España como “soltero de oro”, “el joven más conocido de Aranjuez”… un personaje que explotaba el culto al ego y que por ello recibía varios miles de euros al mes.

Hoy, a sus 29 años, “Vicente One” aún no termina por sanar y reencontrar el rumbo. Cuando el dinero era su amo, el personaje se fagocitó a la persona. Luego vendría el paso por un centro de desintoxicación, la soledad de saberse sin nadie a quien acudir a pesar de ser un rostro conocido, la experiencia de la indigencia…

Su verdad no era la del mundo
Como ocurre en las películas -que engañan sobre el sentido de la vida-, Vicente acompañó a un amigo al casting, pero fue a él a quien eligieron para participar en el popular concurso de televisión Mujeres y hombres y viceversa (MYHYV), en el que varias mujeres utilizan sus “encantos” para conquistar al macho denominado: “Tronista”.

Para algunos que consumen y se dejan consumir por la pasión del ego… Vicente era un “ganador” que tenía una vida como de spot publicitario: éxito, dinero, popularidad, cientos de personas cerca de él que parecían amigos…

Pero su realidad espiritual, psicológica e incluso física era bien distinta a lo que la televisión mostraba, porque la vida se le escurría entre las manos con la misma rapidez con que él consumía los euros en alcohol, cocaína y otros ‘lujitos’ varios.

“Todo estaba pervertido”

En su última edición, Revista Misión cuenta que Vicente había vivido con su padre hasta que este falleció, justo en el momento en que le llegó la fama. Su paso por la televisión lo condujo entonces a una serie de fiestas y bolos –invitaciones pagadas que las discotecas hacen a famosos como reclamo comercial– que convirtió en rutina diaria el consumo de alcohol, estupefacientes y tranquilizantes.
Estuvo entre seis y ocho meses en el reality televisivo MYHYV, aunque no lo recuerda bien, quizá porque prefiere borrar de su memoria esa vida de… “excesos y ostentación en la que todo estaba pervertido, contaminado. Allí solo valías por tu imagen o tu labia, por nada más”.

A pesar de que se sentía “muy vacío”, Vicente lo achacaba a la ansiedad que le producían las grabaciones. Poco a poco, sin embargo, empezó a identificar que la raíz de su desencanto estaba en su vida superficial y hedonista.

La herencia de familia

“Tener una madre alcohólica me ayudó a conocer esa enfermedad. Ella comenzaba a beber y no podía parar. Le cambiaba el carácter. Y vi que eso es lo que me estaba pasando a mí”, reconoce.

“Mi padre había muerto, así que yo vivía solo en casa y no tenía que dar explicaciones a nadie de cómo estaba ni de lo que hacía. Cuando no bebía, me sentía mal, tenía temblores… así estuve tres años, hasta que ingresé durante un mes y medio en un centro de desintoxicación.

»Yo lo llamo ‘mi pequeño milagro’; no sé ni por qué lo hice, pero ahí comenzó a cambiar mi vida”. Y, en ese “pequeño milagro”, Vicente asegura que “estuvo Dios”, porque “fue el inicio de todo y es imposible que yo, por mi propia voluntad, accediera a dejar el alcohol. Solo pudo ser Dios, que me echaba una mano, no encuentro otra explicación”.

Pero aquel gran paso solo fue el primero. “Cuando salí del centro, los médicos me dijeron que, si quería mantener la abstinencia, no podía volver a casa de mi madre. Me costó mucho, pero lo hice, a pesar de que no tenía a dónde ir: me habían despedido del trabajo por problemas con el alcohol y no tenía nada”. Fue así como llegó al albergue de Cáritas en Aranjuez. “Casi ni sabía que existían estos albergues y pensaba que solo iban los ‘desechos’. Y ahora era yo el que vivía en uno… ¡quién lo iba a decir!”.

En Fátima comenzó su conversión

Al principio, se mantuvo “muy distante con respecto a todo lo relacionado con la religión”, pero llegó el verano y el albergue cerraba temporalmente, así que lo derivaron a Toledo. “La acogida fue tan buena que decidí realizar el programa de reinserción socio-laboral en Toledo. Y comencé a recobrar la fe”, asegura.

“Mi familia era muy creyente, pero, desde la adolescencia, yo estaba muy separado de la religión. Un día, en el programa de reinserción, fuimos de viaje final de curso a Fátima, y me confesé. En ese momento cambió todo. Todavía recuerdo cómo me sentí después de la confesión. Me emocionó. Fue algo increíble”, cuenta conmovido.

“Tenía mucho miedo a confesarme porque no sabía ni qué decir. Pero el sacerdote me ayudó. Me sentí tremendamente aliviado y comprendí muchas cosas. Ahora hasta tengo la necesidad de ir a misa los domingos. Primero, entreno y, después, voy a misa; el párroco ya me conoce y todo…”.

Agradecido a Dios

Y explica con sinceridad que, a pesar de las dificultades, ahora es “mucho más feliz, muchísimo más que antes, cuando ganaba más de 15.000 euros al mes, tenía un coche de alta gama, una rubia a cada lado y dormía en hoteles de cinco estrellas. Ahora trabajo en un programa de recogida de ropa de Cáritas y doy gracias a Dios por estar aquí, por la salud y la energía que tengo, por las ganas de hacer las cosas bien. Rezo mucho y pido a Dios que no me deje caer de nuevo en ese mundo…”.
Hoy, Vicente vive en un piso, es independiente, y su mayor aspiración, dice, es “tener una familia, un trabajo y una casa. ¡Que no es poco!”. Su gran éxito, explica, es estar donde está y “no el haber salido en la tele”.

Vicente tiene varios tatuajes, entre ellos uno, con las iniciales de myhyv, el programa que lo hizo famoso... y que también lo llevó a lo más bajo. Entre sus planes está cambiarlo: “Quiero que sea otra cosa: algo que represente al hombre nuevo que soy ahora”.

jueves, 15 de diciembre de 2016

El Pater Serrano recibirá la Cruz fidélitas

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El Pater Serrano Arturo Calvo Aladro recibirá la Cruz fidélitas por sus años de servicio al Arzobispado Castrense en la Catedral de las Fuerzas Armadas de Madrid el próximo viernes día 16 en una Eucaristía que sserá presidida por el Nuncio de Su Santidad en España el Excmo. y Rvdmo. Monseñor Renzo Fratini.

La Cruz Fidélitas es una condecoración destinada a premiar el tiempo de fidelidad y dedicación ministerial de los capellanes castrenses en las Fuerzas Armadas de España y para recompensar acciones notables y meritorias, tanto de capellanes como de personal militar o civil así como instituciones, en referencia a la Iglesia y al Evangelio en el ámbito del Arzobispado Castrense de España.

Creada por Decreto del Arzobispo castrense Monseñor Francisco Pérez Gonzalez, el 25 de julio de 2007. Es la condecoración propia del Arzobispado Castrense de España, de modo que nunca es impuesta, ni siquiera de modo excepcional, por nadie que no sea el arzobispo castrense o su delegado.

Los criterios para su concisión son los siguientes:

*Cruz Fidélitas de primera clase: capellanes castrenses que hayan cumplido veinticinco años de servicio.
*Cruz Fidélitas de segunda clase: capellanes castrenses que hayan cumplido veinte años de servicio.
*Cruz Fidélitas de tercera clase: capellanes castrenses que hayan cumplido quince años de servicio.
*Gran Cruz de la Cruz Fidélitas: se otorga en casos verdaderamente excepcionales, a quien haya prestado un especial, valioso y particularmente relevante servicio al Arzobispado Castrense de España.
*Cruz de Honor de la Cruz Fidélitas: recompensa por un servicio excepcional y relevante o por una colaboración constante y altamente eficaz en el marco de la actividad del Arzobispado Castrense de España.

Todas las concesiones de la Cruz Fidelitas se publican en el Boletín Oficial del Arzobispado Castrense de España.

Carta semanal del Sr. Arzobispo

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Los vientos del adviento


Vamos enfilando sin cesar este último mes del año. En estos días tan de diciembre, miro desde la ventana para descubrir las dos cimas emblemáticas que nos presiden en Oviedo: Monte Naranco y la Sierra del Aramo. Tímidamente se visten de blanco día sí y día no, especialmente las crestas de la Sierra del Aramo, con la nieve que puede caer o la escarcha profusa que con frecuencia les amanece. Siempre me llenó de alegría la nieve, ya desde chico, cuando con mi madre –niña entre nosotros– y mis hermanos, íbamos al madrileño parque del Retiro, frente a nuestra casa, para jugar retozones a mil fantasías en una alfombra de copos inocentes. Tiene encanto este escenario, que nos presta el mejor ambiente para poner en escena, precisamente, lo que en estos días se avecina y queremos celebrar.

Se pone de relieve ante la muy cercana Navidad, que Alguien ha escrito en nuestros corazones una palabra mágica, todo un programa de vida, un modo distinto de mirar: me estoy refiriendo a la palabra “espera”. Nuestro corazón tiene ese sueño imborrable, esa creativa tensión, ese querer asomarnos a una ventana bondadosa con la certeza secreta de que algo o alguien sabemos que pasará.

Hemos nacido para esperar, y así lo reclaman todas nuestras fibras de la inteligencia o del corazón. Quizá no acertemos a esperar en el camino justo, ni tampoco sepamos ponerle nombre a nuestro aguardar, pero todos, absolutamente todos, porque soñamos anhelos de bien y de paz, si estamos vivos, sabemos esperar. De lo contrario, quien no espera ya nada, es porque ha renunciado a vivir. Es tal vez lo que más me ha impresionado en algunas personas con las que me he encontrado a lo largo de mi vida: haber dejado de esperar, haber renunciado a soñar, o bien porque viven resentidos siendo rehenes de sus frustraciones pasadas o bien porque viven asustados ante fantasmas por llegar. Pero no hacen de la espera una forma de vida, sino que hacen de sus rencores o temores la trinchera inhóspita de su guerra particular.

Por eso, cuando me encuentro con personas que aún en medio de dificultades de todo tipo siguen reconociendo la espera de que algo y Alguien está por llegar, son las personas que, tengan la edad que tengan, sea cual sea su situación, pueden entender este tiempo litúrgico que nos prepara intensamente al Esperado que recibimos el día de Navidad.

¿Qué nombre tiene nuestra espera? Si fuera la lotería o el cuponazo, si fuera la victoria de nuestro equipo o el triunfo de nuestros representantes públicos, serían esperas alicortas, para viajes de cercanías cargados de fugacidad. Y aunque esas esperas son legítimas y deseables, no agotan ni por asomo lo que nuestra entraña espera como cumplimiento de felicidad. Por este motivo, nos podemos preguntar ahora, a diez días de la Natividad del Señor, qué nombre tiene nuestra espera, cuál es su rostro. Dejarnos acariciar por los vientos del Adviento que pone al sol nuestras esperas, y murmurar una breve oración sencilla a la Virgen de la esperanza, para que nos ayude a allanar altiveces, a enderezar entuertos, preparando el sendero de quien llega. Frecuentar el camino por donde viene el Señor, es disponerse a acoger a Quien cumple en nosotros la felicidad para la que nacimos. Este es el viento del Adviento que enciende nuestra espera de que siempre, siempre, lo mejor está por llegar. Será el cumplimiento que no engaña ni mercadea con nuestro corazón, cuando podamos celebrar el encuentro con un Dios encontradizo que nosotros no supimos ni pudimos dejar de esperar.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Ya viene


Hasta el último hombre. Por Juan Manuel de Prada

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Disfruté como un enano escribiendo mi último artículo de la revista XL Semanal, una diatriba contra los moderaditos que abominan de Mel Gibson. Y he disfrutado todavía más viendo Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge, en el original), que es el título de la película con la que Mel Gibson reanuda su carrera como director cinematográfico, diez años después de la magnífica Apocalypto.

Nadie daba ya dos duros por el retorno de Mel Gibson, a quien los centinelas de la corrección política habían encerrado en la mazmorra de los apestados. Pero el caso es que Gibson, milagrosamente, ha vuelto con una película mucho mejor de lo que nadie hubiese soñado, completamente coherente con su universo personal aunque se trate de una película de encargo (pero también eran de encargo todas las personalísimas películas de Ford, Hawks y demás maestros de antaño). Hasta el último hombre narra la peripecia verídica de Desmond Doss, un soldado de infantería del ejército estadounidense que alcanzó la más alta condecoración militar de su país, la Medalla de Honor, por su heroico comportamiento en la batalla de Okinawa, donde salvó la vida a más de setenta compañeros. Lo estupefaciente del caso es que Doss logró esta hazaña sin empuñar un arma, pues sus convicciones religiosas se lo impedían; pero, al mismo tiempo, su patriotismo lo empujó a alistarse en el combate contra el agresor japonés. En este comportamiento paradójico (un pacifista que se alista en el ejército, un hombre que se niega a empuñar un arma inmerso en un combate donde las armas alcanzan su máxima eficacia mortífera) se halla la originalidad y el meollo dramático de la película, que por agudizar este contraste empieza siendo un drama romántico de ambientación rural para terminar recreando los horrores de la guerra con una crudeza que puede lastimar a los espectadores más impresionables. Por supuesto, Gibson no se recata de exaltar las mismas verdades humanas que exaltaban Ford, Hawks y demás maestros de antaño: el amor conyugal, el heroísmo, la entrega a favor del prójimo y, muy especialmente, la fe religiosa, que es el motor que guía el arrojo de Doss y su salvaguarda frente al escarnio de sus compañeros.

En el personaje de Desmond Doss Gibson ha encontrado un paradójico trasunto de sí mismo, un incomprendido que para mostrarse como es tiene que dar lo mejor de sí; y esta identificación íntima transmite a la película una vibración humana única. Doss es un pacifista al que todos tienen por cobarde, un creyente del que todos se burlan, por juzgar que su religiosidad es el disfraz de su falta de hombría; y que, para sacudirse el sambenito que le han colgado, se arroja al combate, salvando las vidas de quienes lo han estado escarneciendo. Gibson es un hombre de genio artístico al que todos tienen por un orate, por un bocazas, por un fanático; y que, para sacudirse el sambenito que le han colgado, dirige una película de encargo en la que pone lo mejor de sí mismo, como si le fuese la vida en ello, para desengañar a los moderaditos de corazón duro y polla blanda que tanto lo han denigrado. Como Doss, Gibson necesitaba redimirse, sabiendo que no hay redención posible sin paso por el Gólgota; y tal vez el horror y la angustia que destilan las secuencias bélicas de su película sean una proyección de las penalidades y sufrimientos que ha atravesado el propio director durante la última década.

Ojalá haya encontrado la paz soleada que viene del cielo, la paz benéfica que baña al protagonista de su hermosa película, convaleciente todavía pero ya rescatado de un infierno que a punto estuvo de devorarlo entre sus fauces.

Publicado en ABC el 10 de diciembre de 2016.

martes, 13 de diciembre de 2016

Conferencia


Oración a Santa Lucía


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¡Oh bienaventurada y amable Santa Lucía!, universalmente reconocida por el pueblo cristiano como especial y poderosa abogada de la vista; llenos de confianza a ti acudimos pidiéndote la gracia de que la nuestra se mantenga sana y que el uso que hagamos de nuestros ojos sea siempre para bien de nuestra alma, sin que turben jamás nuestra mente objetos o espectáculos peligrosos, y que todo lo sagrado o religioso que ellos vean se convierta en saludable y valioso motivo de amar cada día más a nuestro Creador y Redentor Jesucristo, a quien, por tu intercesión, oh protectora nuestra, esperamos ver y amar eternamente en la patria Celestial. Amén

lunes, 12 de diciembre de 2016

La Soledad triunfa con sus nuevas prendas

Lugones (Siero), A. De La Fuente lne

La misa del domingo, ayer, en la iglesia de San Félix de Lugones (Siero) fue de las más concurridas que se recuerdan. Los bancos se quedaron pequeños para acoger a los devotos, teniendo que ser muchos los que siguieron la celebración de pie. Y es que la de ayer no fue una misa cualquiera. Tras finalizar, los lugonenses que lo desearon pudieron participar en un besamanos a Nuestra Señora de la Soledad, con el que presentaron "en sociedad" las nuevas prendas que visten la Virgen, que fue adquirida por la Cofradía del Cristo de la Piedad el pasado mes de octubre. Una vez el párroco, Joaquín Serrano, dio por finalizada la misa, se formó una destacable hilera de emocionados de fieles que no perdieron la ocasión para mostrar su devoción a la imagen.

"Es un momento muy emocionante. Para mí es lo máximo, como la Santina de Covadonga", aseguró María Rodríguez, una de las decenas de fieles que aguardó turno para besar la medalla que colgaba del brazo izquierda de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad. "Paso el año entre Bayona (Pontevedra) y Lugones, y esta imagen, junto con el Cristo, es lo más grande", agregó la sierense, aún con lágrimas en las mejillas.

También visiblemente emocionado, Emilio Avilés, miembro de la Cofradía del Cristo de la Piedad, destacó que el besamanos había sido una ocasión "muy especial". "Es muy emocionante tenerla en Lugones, más aún cuando sabes el trabajo y el esfuerzo que ha requerido tener aquí la imagen. Le da más valor aún si cabe", destacó el sierense.

Los nuevos ropajes de la imagen fueron adquiridos gracias a donaciones voluntarias de lo feligreses. Desde el pasado martes, Nuestra Señora de la Soledad luce un manto de terciopelo negro adquirido en una tienda de imaginería de Madrid, así como una diadema bañada en plata que llegó a la parroquia de San Félix procedente de una orfebrería sevillana.

También luce una saya, que fue elaborada por las propias integrantes de la cofradía, con un brocado en blanco roto y bordados dorados que hace de ésta, una imagen que levanta pasiones entre los feligreses.

Preparad los caminos del Señor. Por el Cardenal Cañizares


Adviento es tiempo de esperanza; pero no se espera a Dios con los brazos cruzados. “Preparad el camino del Señor”. Es la voz de Juan Bautista, profeta y testigo de Jesús, siervo del Mesías siervo, esclavo que sirve a su Señor, desatando la correa y llevando las sandalias, y le confiesa como el Ungido. El Bautista forjó su personalidad en el desierto que es escuela de Dios; como los auténticos profetas de Jesús, Juan se forma durante años en la austeridad no fingida, en la penitencia, en la oración, en el silencio abierto a la escucha de la palabra de Dios, en la asimilación vital de las Sagradas Escrituras.

El Evangelista anticipa en labios de Juan el Precursor las palabras de Jesús “Convertíos, que llega el Reino de los cielos”. Convertíos, es decir, cambiad de vida, que está cerca Jesús, volved a Dios porque Él se ha vuelto a nosotros, viene a nosotros, se hace presente. Venir el Reino de los Cielos quiere decir que Dios ha de ser el centro de nuestra vida humana ya en la tierra. “Convertíos”, porque la vida que llevamos no es camino recto para el encuentro con Dios. Convertirse es volverse de cara a Dios, de cara a la Verdad y no de espaldas a la Verdad. Cuanto más uno camina de espaldas a la Verdad, más se aleja de ella. Cuando el hombre camina en dirección contraria a Dios o le da su espalda, cuando se olvida de Dios, que es la referencia absoluta de su vida, inmediatamente se produce una quiebra honda de humanidad, como la que estamos atravesando en los tiempos que vivimos.

Esta conversión, para preparar los caminos al Señor, reclama de nosotros cristianos que seamos en verdad cristianos, es decir, que lo seamos con mayor claridad y coherencia, que estemos entusiasmados con nuestra vocación cristiana, dispuestos a vivir la vida personal, familiar y social de acuerdo con el Evangelio de Cristo y la doctrina de la Iglesia, sin temor a ser criticados por los poderes de este mundo, capaces de presentar los contenidos de la salvación de Dios y hacerla operativa en las actuaciones y relaciones de la vida social concreta y verdadero. Que seamos cristianos fervorosos que viven intensamente su fe y su vida espiritual, su consagración bautismal, en estrecha y gozosa comunión eclesial.

Escuchamos esta llamada de Juan, en este Adviento concreto de 2016. Violencia, terrorismo, guerra, injusticia, países enteros que son marginados, amenaza a la vida desde su concepción, debilitamiento cuando no ruptura de la familia y de su verdad, quiebra moral donde no hay nada bueno o malo sino lo que a cada uno le parece y decida que sea bueno según su propia subjetividad, sociedad de consumo y de disfrute a costa de lo que sea en la que rigen criterios totalmente contrarios a los de Dios, dominada por un espíritu que no es el de Dios. Divisiones internas, incluso, en la Iglesia.

Juan Bautista, la Iglesia en este tiempo de Adviento, el Señor, nos invitan a una sincera conversión para poder recibir el Reino que nos trae Jesucristo, que no es otra cosa que la inmensa misericordia del Padre. El envío que el Padre hace de su Hijo al mundo es la manifestación y la esencia misma del amor, es la manifestación de la inmensa bondad y del amor de Dios a los hombres. El Mesías, Hijo de Dios vive, viene a nosotros ungido y dominado por el Espíritu de Dios, Espíritu de sabiduría, de ciencia de Dios, de piedad y de temor del Señor. Con este Espíritu viene a implantar el derecho y la justicia en la tierra, y a traer e implantar la paz, la verdadera convivencia entre las gentes. Dios nos llama en este Adviento a convertirnos, a dejar que El actúe en nosotros por su Espíritu, a dejarnos conducir por el mismo Jesucristo y establecer la verdadera convivencia y concordia entre los hombres, inseparable de la implantación de la justicia. Dios nos llama a los hombres a entrar en comunión con Él, a que volviéndonos a Él, fundamentándonos en su Hijo Jesucristo, estemos de acuerdo unos con otros, vivamos en la concordia, eliminemos las barreras que impiden el diálogo y las relaciones con los demás, nos acojamos unos a otros, vivamos en comunión.

Volver a Dios, convertirse a Él: ese es el secreto del momento que vivimos. Porque Dios es misericordioso y fiel, encuentra alegría en recuperar lo perdido y hacer revivir lo que se había muerto. Defiende con justicia al desamparado, con equidad da sentencia al pobre. Libra al pobre que clama y al afligido que no tiene protector, se apiada del pobre y del indigente y salva la vida de los pobres. Dios promete y da el perdón y el corazón nuevo. Dios nos ama con amor eterno y por eso viene en su Hijo y nos reconstruye; arranca de nuestra carne el corazón de piedra y nos da un corazón nuevo. Nos infunde su Espíritu y hace que caminemos según sus preceptos y pongamos por obra sus mandamientos.

Vivir el Adviento es preparar los caminos del Señor, es convertirse a Él, es seguir y hacer las obras de Dios, como Dios actúa.