miércoles, 31 de mayo de 2017

CRITERIOS PARA MEJORAR NUESTRAS CELEBRACIONES EN COMUNIDAD

1 Antes de entrar en la Iglesia me aseguro de apagar el teléfono móvil y trato de no hablar para evitar el murmullo.

2 Cuando entro en la Iglesia trato de santiguarme, y al pasar ante el Santísimo hago genuflexión o inclinación de cabeza.

3 Si llego tarde me incorporo en silencio y sin llamar la atención (Puedo comulgar si he llegado a tiempo de escuchar las lecturas)

4 Durante la celebración (que es lo más importante) no se deambula por el templo ni se ponen velas

5 Respuestas que se confunden:

Evangelio según San…_ ¡Gloria a ti Señor!

Palabra del Señor…_ ¡Gloria a ti Señor Jesús!

6 Cuando el sacerdote dice “orad hermanos’’ nos ponemos en pie y respondemos: El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

7 La oración: ‘’Por Cristo con Él y en Él’’ (rezada o cantada) es exclusiva de los sacerdote. Al final sólo respondemos ¡Amén!

8 El momento de la Paz es un gesto simbólico, basta con dar la paz a los que tengo más cerca sin necesidad de moverme del sitio. A menudo alargamos este gesto demasiado hasta el punto de socializar el acto y despistarnos de la fracción del Pan.

9 En la reserva, cuando el sacerdote guarda al Santísimo en el Sagrario es aconsejable que nos pongamos en pie como muestra de afecto y respeto a Jesús Sacramentado.

10 Desde que el sacerdote imparte la bendición hasta que salimos del templo mantenemos el clima de silencio por respeto a las personas que quieran seguir orando. No nos movemos del sitio hasta que el sacerdote haya llegado a la sacristía.

Parroquia de San Félix Mártir de Lugones (Asturias)

«Que Pentecostés, que es el cumpleaños de la Iglesia, nos encuentre en oración y con esperanza»

(Rel.) El Papa Francisco ha hablado de la cercana fiesta de Pentecostés en su audiencia general de los miércoles, que ha centrado en el Espíritu Santo.

El Santo Padre recordó que “el Espíritu es el viento que nos empuja adelante, que nos mantiene en camino, nos hace sentir peregrinos y forasteros, y no nos permite aburguesarnos y convertirnos en un pueblo ‘sedentario’”.

Según recoge Aciprensa, el Papa afirmó que “la esperanza es como una vela” que “recoge el viento del Espíritu y los transforma en fuerza motriz que empuja la barca”. “Los hombres tienen necesidad de esperanza para vivir, tienen necesidad del Espíritu Santo para esperar”.

De este modo, Francisco consideró que “abundar en la esperanza significa no desanimarse nunca, significa esperar ‘contra toda esperanza’, es decir, esperar también cuando viene de menos cada motivo humano que esperar, como fue para Abraham cuando Dios le pidió sacrificar a su único hijo, Isaac, y como fue, todavía mayor aún, para la Virgen María bajo la cruz de Jesús”.

"Sembradores de esperanza"

“El Espíritu Santo hace posible esta esperanza invencible dándonos testimonio interior de que somos hijos de Dios y sus herederos”, insistió el Papa, que además explicó que el Espíritu Santo “también hace que seamos sembradores de esperanza” y “consoladores y defensores de los hermanos”.

“Son sobre todo los pobres, los excluidos, los no amados los que necesitan de alguien que se haga para ellos ‘paráclito’, es decir, consolador y defensor”, dijo Francisco, que aprovechó para pedir que se respete la creación porque “no se puede desfigurar un cuadro sin ofender al artista que lo ha creado”.

“Que la próxima fiesta de Pentecostés –que es el cumpleaños de la Iglesia– nos encuentre en oración, con María, la Madre de Jesús y nuestra. Y el don del Espíritu Santo nos haga abundar en la esperanza”, concluyó el Pontífice.

martes, 30 de mayo de 2017

Sarah alerta de la secularización en la Iglesia, que es «reducir la fe a nuestra medida humana»

(Rel.) El cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, realizó un análisis de la situación de secularización que vive Occidente y también la Iglesia Católica. Lo hizo durante la presentación de la edición alemana de su libro La fuerza del silencio.

“No es un misterio –y lo digo con gran sufrimiento- que nuestro mundo moderno vive de hecho un alejamiento práctico de Dios”, afirmó el cardenal guineano. Sobre la importancia del silencio, y su ausencia en la cultura actual, dijo que “se evita sistemáticamente estar solos consigo mismos para mirarse dentro. El barullo, el chisme y las tecnologías enmascaran el vacío de un hombre que ya no sabe qué es vivir”.

El prefecto vaticano añadió además que “aún más doloroso para mí es constatar cómo esta superficialidad, esta impiedad injuriosa hacia Dios y hacia la persona humana haya entrado también en la Iglesia”.

Secularización en la Iglesia

“A veces tengo la impresión de que esta secularización ha entrado también en la Iglesia y consiste exactamente en reducir la fe a nuestra medida humana. En vez de abrir al hombre a la iniciativa de Dios, que es inesperada, detonante, liberadora, se piensa que el hombre de hoy pueda creer mejor si le proponemos una fe que no se funda tanto sobre la revelación de Cristo y la tradición de la Iglesia, sino sobre las exigencias el hombre moderno, sobre sus posibilidades y mentalidad”, afirmó el cardenal, tal y como recoge Aciprensa.

Durante la presentación, el cardenal Sarah se preguntó: “¿Escuchamos hablar de fe, vida eterna, comunión con la persona de Cristo, de pecado como ruptura y rebelión contra Dios en nuestras homilías o se intenta quizá cancelar todos estos gestos que no parecen ‘comprensibles’ al hombre de hoy, sustituyéndolos con un río de palabras que transforman nuestras eucaristías más que en celebraciones, en grandes espectáculos, en cuyo centro hay un hombre cerrado en sus problemas y en sus criterios?”.

"La relación de Dios con el hombre"

Por ello, resaltó la importancia del silencio pues “nos lleva al sentido verdadero de la existencia humana: la relación del hombre con Dios, y quizá mejor aún: la relación de Dios con el hombre”.

De este modo, el cardenal responsable de la liturgia advirtió de que ante el riesgo de una Iglesia en peligro de empobrecerse por encerrarse en juicios puramente humanos, “me permito con gran humildad indicar el camino del silencio para que cada fiel, pero también cada comunidad celebrante, se abra a la iniciativa de Dios y acoja toda la gracia que viene de Él”.

Santo del día

San Fernando Rey

(corazones.org) Guerrero, poeta y músico, compositor de cantigas al Señor. Se destacó por su integridad, piedad, valentía y pureza.

Nació en el reino de León, probablemente cerca de Valparaíso (Zamora) y murió en Sevilla el 30 de Mayo de 1252. Hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela, reina de Castilla, unió definitivamente las coronas de ambos reinos. Consideraba que el reino verdadero al que todo ha de someterse es el reino de Dios. Se consideraba siervo de la Virgen María.

Por 27 años luchó para reconquistar la península de los moros. Liberó a Córdoba (1236), Murcia, Jaen, Cadiz y finalmente a Sevilla donde murió (1249). Procuraba no agravar los tributos, a pesar de las exigencias de la guerra. Cuidaba tan bien de sus súbditos que se hizo famoso su dicho: "Más temo las maldiciones de una viejecita pobre de mi reino que a todos los moros del África".

Reconocido por su sabiduría. Fundó la famosa universidad de Salamanca y edificó la catedral de Burgos. Viudo. Con su segunda esposa fue padre de Eleanor, esposa de Eduardo I de Inglaterra.

Al saber que estaba cercana la muerte abandonó su lecho y se postro en tierra sobre cenizas, recibió los últimos sacramentos. Llamó a la reina y a sus hijos para despedirse de ellos y darles sabios consejos. Volviéndose a los que se hallaban presentes, les pidió que lo perdonasen por alguna involuntaria ofensa. Y, alzando hacia el cielo la vela encendida que sostenía en las manos, la reverenció como símbolo del Espíritu Santo. Pidió luego a los clérigos que cantasen el Te Deum, y así murió, el 30 de mayo de 1252. Había reinado treinta y cinco años en Castilla y veinte en León, siendo afortunado en la guerra, moderado en la paz, piadoso con Dios y liberal con los hombres, como afirman las crónicas de él. Su nombre significa "bravo en la paz".

Lo sucedió en el trono su hijo mayor, Alfonso X, conocido como Alfonso el Sabio.

Canonizado el 4 de febrero de 1671 por el Papa Clemente X

Considerado por Menéndez y Pelayo como el mas grande de los reyes de Castilla



Es patrono de varias instituciones españolas y protector de cautivos, desvalidos y gobernantes.

lunes, 29 de mayo de 2017

Las 5 cualidades de la Palabra que hay que seguir para aprender a escuchar con atención

Aprender nuevamente a escuchar y no sólo en Misa

Es necesario reconocerlo: nos cuesta escuchar con atención. Casi podría decirse que con frecuencia hacemos realidad lo de la expresión popular: las palabras nos “entran por un oído y nos salen por el otro”. Es decir, no llegan a la inteligencia ni al corazón. Ni se imprimen en la memoria.

Esto no nos pasa sólo en Misa: cada día centenares de padres se quejan de que sus hijos no los escuchan, y centenares de hijos repiten, a coro, una queja similar. Más aún: es un hecho que en muchos matrimonios el diálogo no es lo fuerte que debiera, y no porque las personas no hablen... no, no hay diálogo porque no escuchan, porque no sabemos escuchar.

En parte tiene que ver con una “banalización de la palabra”: hay tantas palabras en nuestra vida, que casi parecen perder entidad.

En parte, porque los nuevos modos de comunicación —correo electrónico, redes sociales, sms, whatsapp, etc.— nos han acostumbrado a decir las cosas y recibirlas mucho más por estos medios que por la palabra dicha y oída con el corazón.

Con esta breve descripción quiero apuntalar una idea: para poder escuchar la Palabra que se proclama desde el ambón —así se llama el atril en que se leen las lecturas— es enormemente importante reaprender a escuchar a los que nos rodean. Porque también, en ellos, podemos percibir la Palabra. Porque así nos vamos “entrenando” en la escucha.

Pero además de esta dimensión humana esencial, la escucha de la Palabra tiene otras facetas. No se nos proponen un cuento, una narración fabulosa de sucesos del pasado, ni siquiera una teoría religiosa o moral. No se nos leen palabras de grandes literatos, de alquimistas de la lengua, ni mucho menos de “embaucadores profesionales” que buscan convencernos de algo falso para obtener un interés personal.

No. Lo que se lee cada domingo y cada día es La Palabra. Palabra eterna que entra en la historia y que se reviste de palabras humanas, pero que conserva todas las cualidades de Dios.

- Es Palabra Santa y Santificadora, que, al igual que la lluvia que cae del cielo, no vuelve a él sin haber empapado la tierra.

- Es Palabra Perfecta: sus dificultades se desvanecen cuando la leemos en la comunión de la Esposa de Cristo, que la interpreta.

- Es Palabra Inmutable: no cambia, permanece siempre la misma. No es como los postulados de la moda o las ideologías, que duran un tiempo, y luego se metamorfosean para no perder “público”. “El cielo y la tierra pasarán”—dijo Jesús—, “pero mis palabras no pasarán”.

-Es Palabra Omnipotente: el Centurión —cuánto nos ha enseñado este hombre en apenas unos minutos— dijo: “Una palabra tuya bastará para sanar a mi sirviente”.

- Es Palabra Creadora, la misma que hizo surgir los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en él. Puede hacer surgir, también hoy, luz en las tinieblas, vida de la nada.

Esa es la palabra que se proclama: escúchala bien. La lea quien la lea.

Es cierto que no todos los que suben al ambón lo hacen bien. A veces tendrás ganas de rezar como Jesús: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. No obstante, incluso en una lectura defectuosa, la Palabra conserva toda su virtualidad.

Porque hay algo más todavía: cuando en la Liturgia se proclama la Palabra, es Jesús mismo quien habla. ¡Él! Te está hablando. A ti.

Recuerda todo esto, cuando te sientes para las lecturas. Y trata de no distraerte mirando la hora, o si el ventilador está bien orientado.

Di, en tu corazón, como Samuel: “Habla, Señor, porque tu servidor escucha”.

Padre Leandro Bonnín

Lo que de verdad nos agota a los curas .Por Jorge Glez. Guadalix

¿Que nos cansamos a veces los curas? Nos cansamos. ¿Que en ocasiones nos hartamos? Pues sí. ¿Que hay días en que mandarías a todo el mundo a hacer gárgaras? Sin dudarlo. Lo que me apetece hoy es contar qué cosas son esas que acaban con la paciencia de uno.

Vaya por delante que, salvo rarísimas excepciones, a nadie nos fastidia lo que es propia y realmente el ejercicio del ministerio. Lo triste es que al final, lo que se dice al final, lo que te acaba agotando, son justo las cosas más intrascendentes pero que para tus feligreses parece ser lo que de verdad importa. ¿Me dejan poner ejemplos? ¡Vamos a ello!

*Si ponemos a la Virgen el manto blanco, el verde o el que regaló doña Pepita.

*Las flores de la capilla de la adoración perpetua, que siendo las que son, son muchas para Juani, pocas para don José, pobres para Alfonsa y a quién se le ocurre colocar esos lilium que echan un olor que no hay quien aguante. Por cierto, don Jorge (otro u otra) qué detalle los lilium, con lo bien que huelen.

*Los bancos reservados para los papis en las comuniones. ¿Y no van a reservar para abuelos?

*El aire acondicionado en verano, jamás en su punto justo.

*La llamada de teléfono a las a las 14:30 h. pidiendo concretar fecha para un bautizo. Es que estoy haciéndome la comida… Huy, disculpe… ¿pero no me podría hacer el favor de mirarlo?

*Tres meses sin poner el mantel que regalaron los Martínez de la Putufuá.

*Los niños ¡ay los niños! Que si es que usted aguanta muy poco. Lo que pasa es que usted aguanta demasiado.

*El politono de Paquito el chocolatero en la consagración.

*Pues en la Iglesia de santa Veneranda lo hacen así.

*Media hora de sesión fotográfica tras bautizo. ¿Podrían ir saliendo, que tenemos misa en diez minutos? No, si encima de que venimos, nos echan.

*El día de catequesis de Vanessa, que no puede ser ni martes, ni jueves ni viernes, no quiere estar con María, pero sí con Beatriz, y que no le toque de catequista Puri.

*Pasarte, tras una boda, media hora barriendo arroz.


Creo que no hace falta seguir. Bueno, ahora seguro que tengo que añadir el de qué cura más antipático que por todo se molesta. Quizá tengan razón. Pero tampoco me apetece discutir.

domingo, 28 de mayo de 2017

Evangelio Domingo de la Ascensión

Conclusión del santo evangelio según san Mateo (28,16-20):

EN aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

Palabra del Señor

sábado, 27 de mayo de 2017

NOTA OFICIAL DE LUMEN DEI

LUMEN DEI MUY SATISFECHO POR EL RESPALDO ROTUNDO DE LA SANTA SEDE A LA LABOR DEL COMISARIO PONTIFICIO DE NUESTRA ASOCIACIÓN 

El pasado sábado 20 de mayo el digital OkDiario publicaba una noticia (no firmada, pero que citaba a la Agencia Efe), según la cual El Papa pide al arzobispo de Oviedo que responda a la "catarata de acusaciones" contra él. Ese mismo día Religión Digital (esta vez la noticia sí iba firmada por un periodista llamado Jesús Bastante, el cual también aludía a la Agencia Efe) publicaba la misma noticia con tintes aun más amarillos: Roma exige (sic) a Sanz que informe ante "la catarata de acusaciones" sobre la gestión irregular del patrimonio de Lumen Dei. 

Nos vemos obligados, pues, una vez más, a desmentir las citadas noticias, que infringen los más elementales normas de deontología periodística. No sólo por su evidente falta de veracidad, sino por lo que tienen de indudable manipulación de un documento de la Santa Sede (que obviamente no publican) que dice justo lo contrario de lo que enuncian dichos titulares. Y lo que es aun más llamativo, recoge, en un alarde de "parcialidad" periodística, las tesis de un escrito de la letrada de las ex-miembros de Lumen Dei que han sembrado de denuncias, querellas y demandas diversos juzgados de distintos sitios de España contra nuestro Superior. 

Como botón de muestra basta lo que se deduce del subtítulo de la noticia del Sr. Bastante: El arzobispo de Oviedo acudirá el 29 de mayo a los tribunales acusado de diversos delitos. El que lea la noticia luego verá que la comparecencia de Mons. Sanz es para una vista de medidas cautelares, en el Juzgado de Primera Instancia nº 77 de Madrid. Como es público y notorio cualquier ciudadano medianamente informado sabe que estos juzgados conocen asuntos civiles, lo que difícilmente se compagina con lo de "acusado de diversos delitos". El periodista falta, pues, a la verdad. Miente bastante. 

En Lumen Dei hemos esperado un poco a publicar esta nota oficial, pues estábamos a la espera de una Resolución de la Santa Sede que ha llegado esta misma semana, y que lleva por fecha 19 de mayo de 2017, un día antes justo de la publicación de las noticias reseñadas, lo que evidencia aún más la manipulación informativa a la que hemos hecho mención. 

La Congregación Vaticana para los Institutos de Vida Consagrada (CIVCSVA) da un respaldo terminante y concluyente a Mons. D. Jesús Sanz Montes, a quien reconoce como Superior legítimo de un único Lumen Dei. Desecha, pues, la tesis de la vigencia de una supuesta Pía Unión Lumen Dei de Valencia (que las exmiembros de Lumen Dei se han inventado para acceder a los tribunales), tal como se deduce de "documentos auténticos", entre los que destaca las Constituciones dadas a Lumen Dei por nuestro fundador, el P. Rodrigo Molina. 

La Santa Sede deja clara su facultad de nombrar un Comisario Pontificio para entidades como la nuestra, y expresa su "dolorosa maravilla" por la actitud de resistencia a las legítimas autoridades de la Iglesia de quienes formaron parte de la obra del P. Molina y luego se escindieron de Lumen Dei. 

La CIVCSVA reconoce en Mons. Sanz Montes todos los derechos y deberes propios del encargo que se le ha confiado como Superior General de nuestra entidad. Y lamenta profundamente que en estos últimos tiempos se hayan hecho circular noticias "de manejos poco morales", considerando tales insinuaciones "una ofensa a la propia dignidad y honestidad", como también "al propio sentido de responsabilidad por el encargo recibido del Santo Padre". Por nuestra parte, en Lumen Dei, anunciamos que esta misma semana hemos iniciado actuaciones contra los que consideramos responsables penales (presuntos) de las acusaciones injustas que se están vertiendo contra Mons. Sanz y Mons. Yanguas, reservándonos, además, cuantas acciones -civiles o penales- sean necesarias para la restitución del honor y la buena fama de personas honestas y honorables. 

Reseñar, por último, la enorme satisfacción que tenemos en Lumen Dei por la publicación de la Comunicación de la CIVCSVA que comentamos, que da un mentís definitivo a "la catarata de acusaciones" que se vierten desde determinados medios sin el más mínimo fundamento. El silencio de la Santa Sede a dichas quejas y reclamaciones infundadas "debería ser interpretado, como verdaderamente es, una respuesta negativa". 

Nava (Asturias) , 26 de Mayo de 2017

«¿Qué hacéis mirando al cielo?».Por Raniero Cantalamessa

En la primera lectura, un ángel dice a los discípulos: «Galileos, ¿qué hacéis mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse». Es la ocasión para aclararnos las ideas sobre qué entendemos por «cielo». En casi todos los pueblos, por cielo se indica la morada de la divinidad. También la Biblia usa este lenguaje espacial: «Gloria a Dios en lo alto del cielo y paz en la tierra a los hombres».Con la llegada de la era científica, todos estos significados religiosos de la palabra «cielo» entraron en crisis. El cielo es el espacio en el que se mueve nuestro planeta y todo el sistema solar, y nada más. Conocemos la ocurrencia atribuida a un astronauta soviético, al regreso de su viaje por el cosmos: «¡He recorrido el espacio y no he encontrado por ninguna parte a Dios!».

Así que es importante que intentemos aclarar qué entendemos nosotros, los cristianos, cuando decimos «Padre nuestro que estás en los cielos», o cuando decimos que alguien «se ha ido al cielo». La Biblia se adapta, en estos casos, al modo de hablar popular (también lo hacemos actualmente, en la era científica, cuando decimos que el sol «sale» o «se pone»); pero ella bien sabe y enseña que Dios «está en el cielo, en la tierra y en todo lugar», que es Él quien «ha creado los cielos», y si los ha creado no puede estar «encerrado» en ellos. Que Dios esté «en los cielos» significa que «habita en una luz inaccesible»; que dista de nosotros «cuanto el cielo se eleva sobre la tierra».

Asimismo nosotros, los cristianos, estamos de acuerdo en decir que el cielo, como lugar de la morada de Dios, es más un estado que un lugar. Cuando se habla de él, carece de sentido alguno decir en lo alto o abajo. Con esto no estamos afirmando que el paraíso no existe, sino sólo que a nosotros nos faltan las categorías para poderlo representar. Pidamos a una persona completamente ciega de nacimiento que nos describa qué son los colores: el rojo, el verde, el azul... No podrá decir absolutamente nada, ni otro será capaz de explicárselo, pues los colores se perciben sólo con la vista. Así nos ocurre respecto al más allá y la vida eterna, que están fuera del espacio y del tiempo.

A la luz de lo que hemos dicho, ¿qué significa proclamar que Jesús «subió al cielo»? La respuesta la encontramos en el Credo: «Subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre». Que Cristo haya subido al cielo significa que «está sentado a la derecha del Padre», esto es, que también como hombre ha entrado en el mundo de Dios; que ha sido constituido, como dice san Pablo en la segunda lectura, Señor y cabeza de todas las cosas. En nuestro caso, «ir al cielo» o «al paraíso» significa ir a estar «con Cristo» (Fil 1,23). Nuestro verdadero cielo es Cristo resucitado, con quien iremos a encontrarnos y a hacer «cuerpo» después de nuestra resurrección, y de modo provisional e imperfecto inmediatamente después de la muerte. Se objeta a veces que sin embargo nadie ha vuelto del más allá para asegurarnos que existe de verdad y que no se trata sólo de una piadosa ilusión. ¡No es verdad! Hay alguien que cada día, en la Eucaristía, regresa del más allá para darnos garantías y renovar sus promesas, si sabemos reconocerle.

Las palabras del ángel: «Galileos, ¿qué hacéis mirando al cielo?», contienen también un reproche velado: no hay que quedarse mirando al cielo y especulando sobre el más allá, sino más bien vivir en espera del retorno [de Jesús], proseguir su misión, llevar su Evangelio hasta los confines de la tierra, mejorar la vida misma en la tierra. Él ha subido al cielo, pero sin dejar la tierra. Sólo ha salido de nuestro campo visual. Precisamente en el pasaje evangélico Él mismo nos asegura: «He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

Que no te mientan


viernes, 26 de mayo de 2017

Lo que no se esta haciendo bien en el acompañamiento cristiano de la muerte. Por Rodrigo Huerta Migoya

Los funerales se han convertido en incienso para el muerto de turno, logrando únicamente con ello tirar la semilla en terreno pedregoso, entrando al trapo del acto social. No ayuda en nada, sino al contrario perjudica al pueblo de Dios, que algunos sacerdotes prediquen tal día alabanzas sobre difuntos cuya existencia terrena fue un vivir de espaldas al Creador. Hacer ese día alabanzas con quién no se las merece es un anestesiar la conciencia de creyentes y familiares, engañar a los fieles y suplir por un inmerecido panegírico la Palabra de Dios, que ha de resonar especialmente en ese día para los vivos.

Sobre el tema decía un día un sacerdote con sorna, que en los últimos treinta años ha habido más canonizaciones en las parroquias y cementerios de nuestro país que en la plaza de San Pedro del Vaticano ¡y no le faltaba razón! Pero, me pregunto, ¿ha servido de algo? Sí, para lo contrario de lo pretendido: ha valido para desvalorar y desvanecer la vida cristiana de nuestros pueblos donde las familias ya no se preocupan de rezar, ¿para que?, ¿no ha dicho el cura que ya está en el cielo?...

Un amigo me contaba que en su pueblo había un monje trapense, el cual a sus ochenta y pocos años había regresado al pueblo para presidir el funeral y sepelio de su hermano; ¿saben que dijo en la homilía?, pues recomendó orar por él vivamente y vivir mortificados para ayudar al alma de ese ser querido a librarse pronto del Purgatorio; a pedir al Señor misericordia para con las faltas de su hermano y para que algún día pudiera gozar de la Patria del Cielo. Alguno pensaría que se llevaba mal con su hermano, pero todo lo contrario, y, precisamente por que le quería tanto, pidió e insistió a la familia y amigos que lo que quedaba ahora era rezar y no autoconvencerse con falacias narcotizando la conciencia.

Indirectamente, y como que no quiere la cosa, se ha permitido vivir desde hace tiempo ya de cara a la galería, justamente en un momento histórico en el que más que nunca la Iglesia necesita ser ella misma con una autenticidad que pasa por llamar a cada cosa por su nombre, predicando sólo a Cristo y su Evangelio.

Esto tampoco es nuevo, ya en 1986 la Santa Sede publicó una magistral instrucción titulada "Libertatis Conscientia" en la cual se nos regalaban "perlas" de tanta claridad como las que recoge el nº 30 de dicho documento: ''La historia del hombre se desarrolla sobre la base de la naturaleza que ha recibido de Dios, con el cumplimiento libre de los fines a los que lo orientan y lo llevan las inclinaciones de esta naturaleza y de la gracia divina. Pero la libertad del hombre es finita y falible. Su anhelo puede descansar sobre un bien aparente; eligiendo un bien falso, falla a la vocación de su libertad. El hombre, por su libre arbitrio, dispone de sí; puede hacerlo en sentido positivo o en sentido destructor''. 

En cierta ocasión en una boda en la Parroquia en la que unos amigos de los novios se encargaron de preparar las peticiones (Oración de los Fieles) presentaron una que decía: "por nuestros familiares difuntos, que hoy nos contemplan orgullosos desde el cielo...": ¿Cómo?... Mientras la escuchaba me vino al pensamiento esa preciosa oración que nunca me cansaré de recomendar y que comienza diciendo: ¡Quién, san Jerónimo fuera, para poder explicar lo que padecen las almas que en el purgatorio están!

Pero el Purgatorio no es una idea desfasada; es más fácil para muchos, acallando su conciencia, instalarse en el ''Dios te quiere; Dios te ama...vive feliz que no pasa nada'', o seguir el ejemplo de la vecina que se confiesa en casa con Dios porque que opina que la confesión individual está de capa caída (¡vaya chollo!: seguro que Dios le dice siempre que todo estupendo...)
No nos dejemos engañar: Limosna, mortificación y oración.../por las Ánimas benditas/por su misericordia infinita/líbrelas del fuego el Señor/ y pueda gozar algún día/ en el Cielo de su Amor

Orar con el Salmo del día

Sal 46,2-3,4-5.6-7
R/. Dios es el rey del mundo

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra.

Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro Rey, tocad.

jueves, 25 de mayo de 2017

Carta semanal del Sr. Arzobispo

Construimos una comunidad acogedora

Una casa. Este es el sueño noble y necesario que toda persona humana tiene en sus adentros. Poder contar con un espacio en donde la vida se cobija, los afectos y amistades se encuentran, los temporales no anidan y nos sentimos protegidos de tantas intemperies que circulan. Desde las cuevas más ancestrales hasta las viviendas más sofisticadas, el hombre ha buscado vivir y convivir bajo el amparo de una casa.

Lo vemos cuando precisamente la casa nos falta, cuando no logramos encontrar ese espacio en el que experimentar con sosiego y paz el gozo de llevar adelante todo cuanto rodea la existencia personal y familiar con la gente que más queremos. Y por eso es dantesco ver imágenes tras un estrago bélico o terrorista que destruye sin piedad lo que se construyó con tanto esfuerzo y fue fruto de los mejores sueños. O lo vemos también cuando se te obliga a abandonar tu patria, tu tierra, tu hogar, expulsándote del paraíso pequeño en donde la vida con sus factores y amores sencillamente vivía y convivía sin más. Son las crueles imágenes de los refugiados que van errantes camino de no se sabe dónde, llevando con ellos lo que pueden cargar en sus espaldas o empujar en algo pequeño que tenga dos ruedas. Implacables escenas que te abren las carnes al ver a personas inocentes condenadas a huir.

No en vano, la Iglesia es una casa que acoge y que construye ese hogar cristiano que llamamos comunidad. No pocos de los que no hallan cobijo y sufren su condición de no tener techo, o tantos de los que no saben dónde poder comer por falta de recursos, o quienes experimentan la soledad en todas sus variantes y formas, o los que vagan y vagan de aquí para allá empujados por la mano malhadada de la violencia que les persigue en guerras y terrorismos... tantos hermanos nuestros ven en la Iglesia esa casa que les falta, ese hogar que se les niega, esa comunidad en donde son acogidos con la caridad que los cristianos aprendemos del mismo Cristo.

Hay una jornada al año en la que miramos a nuestra Iglesia diocesana sabiéndonos emplazados a abrir nuestras puertas como quien abre de par en par una casa. Construimos comunidad, este es el lema de este año. Es hermoso decirlo así. Porque no levantamos barricadas ni cavamos trincheras, sino que sencillamente abrimos la casa para acoger de tantos modos a quienes tienen necesidad de la oración que nos pone en amistad con Dios celebrando la fe y los sacramentos; o quienes tienen necesidad de seguir formándose como cristianos que quieren dar razones de su esperanza en medio de un mundo no sólo plural sino también hostil al hecho religioso en general y al católico en particular; o aquellos que de tantos modos y maneras necesitan ser escuchados en sus miedos y soledad, curados en sus muchas heridas, acompañados en sus preguntas y ayudarles a solucionar sus problemas de falta de dinero, de trabajo, de vestido, de comida, o de vivienda. ¡Cuántas puertas tiene la casa cristiana! ¡Cuántas formas de construir la comunidad para que no haya nadie que se canse de esperar la apertura de una puerta que ninguno abre!

Jornada diocesana para dar gracias por tantas parroquias vivas que llevan adelante con amor y entrega tantos servicios litúrgicos, catequéticos y caritativo-sociales. Están también las comunidades religiosas y los grupos y asociaciones cristianas. Son todas ellas una casa que construimos como comunidad los hijos de la Iglesia, viniendo al encuentro de quienes Dios nos confía y a los que nos envía con una Buena noticia, de Bien y de Paz.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Cómo nos guía Jesús? Con una terapia de la esperanza, como a los viajeros de Emaús, dice el Papa

Catequesis del Santo Padre 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Hoy quisiera detenerme en la experiencia de los dos discípulos de Emaús, del cual habla el Evangelio de Lucas (Cfr. 24,13-35). Imaginemos la escena: dos hombres caminaban decepcionados, tristes, convencidos de dejar atrás la amargura de un acontecimiento terminado mal. Antes de esa Pascua estaban llenos de entusiasmo: convencidos de que esos días habrían sido decisivos para sus expectativas y para la esperanza de todo el pueblo. Jesús, a quien habían confiado sus vidas, parecía finalmente haber llegado a la batalla decisiva: ahora habría manifestado su poder, después de un largo periodo de preparación y de ocultamiento. Esto era aquello que ellos esperaban, y no fue así.

Los dos peregrinos cultivaban sólo una esperanza humana, que ahora se hacía pedazos. Esa cruz izada en el Calvario era el signo más elocuente de una derrota que no habían pronosticado. Si de verdad ese Jesús era según el corazón de Dios, deberían concluir que Dios era inerme, indefenso en las manos de los violentos, incapaz de oponer resistencia al mal.

Así, esa mañana de ese domingo, estos dos huyen de Jerusalén. En sus ojos todavía están los sucesos de la pasión, la muerte de Jesús; y en el ánimo el penoso desvelarse de esos acontecimientos, durante el obligado descanso del sábado. Esa fiesta de la Pascua, que debía entonar el canto de la liberación, en cambio se había convertido en el día más doloroso de sus vidas. Dejan Jerusalén para ir a otra parte, a un poblado tranquilo. Tienen todo el aspecto de personas intencionadas a quitar un recuerdo que duele. Entonces están por la calle y caminan. Tristes. Este escenario – la calle – había sido importante en las narraciones de los evangelios; ahora se convertirá aún más, desde el momento en el cual se comienza a narrar la historia de la Iglesia.

El encuentro de Jesús con esos dos discípulos parece ser del todo casual: se parece a uno de los tantos cruces que suceden en la vida. Los dos discípulos caminan pensativos y un desconocido se les une. Es Jesús; pero sus ojos no están en grado de reconocerlo. Y entonces Jesús comienza su “terapia de la esperanza”. Y esto que sucede en este camino es una terapia de la esperanza. ¿Quién lo hace? Jesús.

Sobre todo pregunta y escucha: nuestro Dios no es un Dios entrometido. Aunque si conoce ya el motivo de la desilusión de estos dos, les deja a ellos el tiempo para poder examinar en profundidad la amargura que los ha envuelto. El resultado es una confesión que es un estribillo de la existencia humana: «Nosotros esperábamos, pero Nosotros esperábamos, pero …» (v. 21). ¡Cuántas tristezas, cuántas derrotas, cuántos fracasos existen en la vida de cada persona! En el fondo somos todos un poco como estos dos discípulos. Cuántas veces en la vida hemos esperado, cuántas veces nos hemos sentido a un paso de la felicidad, y luego nos hemos encontrado por los suelos decepcionados. Pero Jesús camina: Jesús camina con todas las personas desconsoladas que proceden con la cabeza agachada. Y caminando con ellos, de manera discreta, logra dar esperanza.

Jesús les habla sobre todo a través de las Escrituras. Quien toma en la mano el libro de Dios no encontrará historias de heroísmo fácil, tempestivas campañas de conquista. La verdadera esperanza no es jamás a poco precio: pasa siempre a través de la derrota. La esperanza de quien no sufre, tal vez no es ni siquiera eso. A Dios no le gusta ser amado como se amaría a un líder que conduce a la victoria a su pueblo aplastando en la sangre a sus adversarios. Nuestro Dios es una farol suave que arde en un día frío y con viento, y por cuanto parezca frágil su presencia en este mundo, Él ha escogido el lugar que todos despreciamos.

Luego Jesús repite para los dos discípulos el gesto-cardinal de toda Eucaristía: toma el pan, lo bendice, lo parte y lo da. ¿En esta serie de gestos, no está quizás toda la historia de Jesús? ¿Y no está, en cada Eucaristía, también el signo de qué cosa debe ser la Iglesia? Jesús nos toma, nos bendice, “parte” nuestra vida – porque no hay amor sin sacrificio – y la ofrece a los demás, la ofrece a todos.

Es un encuentro rápido, el de Jesús con los discípulos de Emaús. Pero en ello está todo el destino de la Iglesia. Nos narra que la comunidad cristiana no está encerrada en una ciudad fortificada, sino camina en su ambiente más vital, es decir la calle. Y ahí encuentra a las personas, con sus esperanzas y sus desilusiones, a veces enormes. La Iglesia escucha las historias de todos, como emergen del cofre de la conciencia personal; para luego ofrecer la Palabra de vida, el testimonio del amor, amor fiel hasta el final. Y entonces el corazón de las personas vuelve a arder de esperanza. Todos nosotros, en nuestra vida, hemos tenido momentos difíciles, oscuros; momentos en los cuales caminábamos tristes, pensativos, sin horizonte, sólo con un muro delante. Y Jesús siempre está junto a nosotros para darnos esperanza, para encender nuestro corazón y decir: “Ve adelante, yo estoy contigo. Ve adelante”

El secreto del camino que conduce a Emaús es todo esto: también a través de las apariencias contrarias, nosotros continuamos a ser amados, y Dios no dejará jamás de querernos mucho. Dios caminará con nosotros siempre, siempre, incluso en los momentos más dolorosos, también en los momentos más feos, también en los momentos de la derrota: ahí está el Señor. Y esta es nuestra esperanza: vayamos adelante con esta esperanza, porque Él está junto a nosotros caminando con nosotros. Siempre.

INVOCACIONES AL DULCE NOMBRE DE MARÍA

M adre mía amantísima, en todos los instantes de mi vida, acuérdate de mí, miserable pecador. Avemaría.

A cueducto de las divinas gracias, concédeme abundancia de lágrimas para llorar mis pecados. Avemaría.

R eina del cielo y de la tierra, sé mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos. Avemaría.

I nmaculada hija de Joaquín y Ana, alcánzame de tu santísimo Hijo las gracias que necesito para mi salvación. Avemaría.

A bogada y refugio de los pecadores, asísteme en el trance de mi muerte y ábreme las puertas del cielo. Avemaría.

"La liturgia mozárabe es una herencia que hemos recibido que vale la pena"

(RD) Jorge Guibert y Juan Carlos Escribano son sacerdote y laico, respectivamente, que a finales de abril presentaron su nueva edición, en castellano, del Vesperal Hispano-Mozárabe. Hablaron con RD sobre los atractivos de la liturgia mozárabe, que son tres, principalmente: que es muy participativa, que es muy ricaen simbolismo y que atesora una "espiritualidad tremenda".

Hoy, están con nosotros Jorge Guibert y Juan Carlos Escribano, coautores de este Vesperal Hispano-Mozárabe, que me ha causado mucha sorpresa porque es la primera vez, en dieciocho siglos de historia del rito, que se sistematiza en castellano una liturgia que ha pasado por muchísimas vicisitudes a lo largo de la historia, y que, afortunadamente, por su riqueza y su pluralidad, se está recuperando.

Cuéntenos, padre Guibert, cómo surge esta idea y por qué es relevante que la liturgia hispano-mozárabe pueda estar en este libro.

JG.- Cuando el cristianismo entró en España, las primeras Iglesias fueron organizando la celebración de la eucaristía y la celebración del pueblo cristiano.

Así, se fue formando un liturgia propia, diferente de las otras liturgias. Cada país organizaba la suya. La liturgia hispánica comienza a partir del siglo IV o V, se fue desarrollando, llegó el momento de más auge en el siglo VII-VIII, y en el 711 con la invasión musulmana, la España visigótica desapareció.

La liturgia siguió utilizándose en los reinos que se formaron en el norte de la península y en los cristianos que estaban bajo la dominación musulmana.

En el año 1080, el Papa Gregorio VII, pidió a los monarcas españoles que renunciaran a la liturgia propia en favor de la liturgia romana. Con mucho dolor y muchas dificultades, se hizo el cambio, pero los cristianos que estaban con los musulmanes continuaron con la liturgia antigua.

Cuando Alfonso VI conquista Toledo se encuentra con un grupo que se niega a aceptar la liturgia romana, y se les permite continuar con su liturgia propia.

Cuando, en el siglo XVI, es nombrado arzobispo de Toledo el cardenal Cisneros, se encontró que había unos cristianos que utilizaban esta liturgia, con unos libros viejos escritos a mano, que se estaban perdiendo. Entonces, encarga al canónigo Alfonso Ortiz que prepare una edición nueva de los libros. Y el cardenal Cisneros publica el misal y el breviario hispano-mozárabes.

Estos libros han continuado utilizándose en la capilla del Corpus Christi, en la catedral de Toledo.

El cardenal Lorenzano, en el siglo XVIII, hace una nueva edición de estos libros. Y después del Vaticano II, la Santa Sede pidió al cardenal de Toledo, Monseñor Marcelo González Martín, que hiciera una nueva edición y se empezó con el misal, que fue revisado y publicado.

En la Liturgia de las horas, el breviarium góticum no se ha hecho todavía ni la revisión ni la edición. Pero hay una riqueza dentro estupenda.

Éste es el Vesperal.

Entonces, el señor Escribano me lanzó la idea: ¿por qué no damos a conocer, un poco, esta riqueza?

El oficio de la liturgia de las horas del rito romano, en el rito hispánico tiene dos horas por la tarde, las vísperas, y por la mañana el oficio de la mañana, que es muy largo y complicado. En cambio las vísperas son muy sencillas. Y lo hemos dado a conocer.

Estos son textos escogidos de todo el breviario, porque es enorme el material que hay. Esto es, simplemente, una presentación para que la gente lo conozca y empiece a apreciarlo.

¿El sacerdote, preside bajo este rito en algún momento?

Esas oraciones eran, siempre, el pueblo con los sacerdotes y diáconos. Era cada día: al atardecer empezaban las vísperas con la bendición de la lámpara, que ha de iluminar las tinieblas de la noche. Hay una salmodia y unas oraciones, y esta era la oración de la tarde.

Juan Carlos, entiendo que participas, como laico que eres, en este tipo de celebraciones. ¿Cuánto hay de atrayente y por qué participar en estas vísperas?

JC.- En primer lugar, es nuestra tradición. Una liturgia propia, de España, que se estaba perdiendo y que, gracias a Dios, se recuperó, como ha contado el padre Jorge.

Nos ofrece un modelo celebrante, a mi entender, muy rico en significado y con una espiritualidad tremenda. Es, para mí, una liturgia muy popular porque es muy participativa.

Estamos acostumbrados al rito romano, que es donde hemos crecido y hemos celebrado los sacramentos. Hace años descubrí la liturgia mozárabe gracias a la celebración semanal que se hace aquí, en Madrid, con el padre Manuel. En Toledo, también he ido unas cuantas veces. Y es una liturgia que me gusta, porque es muy rica, con mucho simbolismo.

¿Por qué es necesario recuperar ese tipo de liturgia, aparte de por la riqueza?

JG.- Creo que es una herencia que hemos recibido y que vale la pena. En la introducción dice:

Este vesperal, simplemente, quiere ser un subsidio para permitir una aproximación a unos venerables y ricos textos litúrgicos escritos originariamente en latín, que alimentaron la fe y la piedad de muchas generaciones de cristianos que sirvieron a Dios de acuerdo con las prescripciones de la Iglesia de Hispania entre los albores del cristianismo en la Península Ibérica hasta el siglo XI, momento en el que tuvo lugar, por voluntad de la sede romana, la sustitución de la secular liturgia propia por la liturgia romana.

Por el contenido, este vesperal ofrece al lector, en primer lugar, los textos bíblicos que en su momento histórico fueron escogidos y adaptados para permitir una plegaria devota siempre de acuerdo con la verdadera tradición de la Iglesia de Cristo.

En segundo lugar, presenta unos textos eucológicos que son el resultado de una reflexión contemplativa del contenido de las "Escrituras Santas". Por esta razón creemos que los cristianos que quieran dedicar parte de su tiempo a la lectura de este vesperal, podrán encontrar material precioso que puede ser de ayuda en nuestro constante esfuerzo para aprender cómo acercarnos a Dios por medio de la verdadera oración.

Es el resumen con el que presento la obra y que responde a tu pregunta.

Cuando se habla de la liturgia mozárabe se habla de Toledo, pero no solo se encuentra en Toledo. ¿Dónde podemos encontrarla, hoy, en España?

JG.- Creo que hay alguna cosa, alguna que otra vez, en algunas diócesis para celebrar alguna que otra fiesta.

JC. En alguna fiesta, sobre todo de santos mozárabes.

JG.- Pero, fijo, está la catedral de Toledo y después, aquí en Madrid.

JC.- En Madrid, una vez a la semana.

JG.- Cuando estaba en Valdedios, dos veces al mes celebrábamos allí, en "El Conventín". Pero ahora, ya nadie lo hace.

¿Y cuántas personas pueden seguir este rito? Estamos hablando de las comunidades en Toledo, en Madrid...

JC.- Sí, en Toledo hay varias parroquias exclusivamente para los mozárabes.

JG.- Hay una asociación, también.

JC.- Sí. De Caballeros Mozárabes.

Y aquí, en Madrid, todas las semanas se junta un grupo de fieles bastante importante. En la Basílica de la Concepción, en la calle Goya, todos los martes a las siete de la tarde se celebra la eucaristía en el rito hispano, que atrae a mucha gente. Incluso, se ha formado una asociación de fieles, aquí en Madrid, que siguen esta liturgia. Y paralelamente, una asociación de sacerdotes ligados a ella, y que aunque no son exclusivamente de rito mozárabe, tienen el permiso concedido por Toledo. Porque no hay que olvidar que el superior del rito es el arzobispo de Toledo.

JC.- Hay que aclarar una cosa: que este libro es perfectamente válido para rezar de una forma privada, pero no es un libro litúrgico oficial publicado por Toledo, que es en este caso quien tiene primero el permiso, para que luego la Santa Sede lo reconozca. Es un intento de acercarlo para que se conozca, porque este breviario está en latín.

JG.- Para que el gran público pueda acercarse.

JC.- No hay que olvidar que las normas litúrgicas son muy claras y los libros litúrgicos, para se se consideren como tal, tienen que pasar una serie de pasos, unos permisos y unos reconocimientos que este libro, en principio, no tiene.

Dejando eso claro, perfectamente se puede rezar con él. No hay ningún problema.

¿En algún momento en este siglo y en el pasado, este libro ha corrido riesgo cierto de desaparición o, como poso de la cultura hispánica, es algo que siempre se ha cuidado?

JG.- Siempre ha habido gente, digamos fiel, que la ha mantenido viva. Por ejemplo, una liturgia parecida a la hispánica, era la liturgia galicana. Cuando Carlomagno cambió de la liturgia galicana a la liturgia romana, la liturgia galicana desapareció y no ha vuelto a tener vida en absoluto. En cambio, la liturgia hispánica se ha salvado de esta supresión y se ha mantenido.

JC.- Hay que mencionar la gran labor que hizo el cardenal Cisneros, del que precisamente ahora estamos celebrando el centenario, de coger unos manuscritos que estaban condenados a perderse. La lectura era complicada porque la escritura de siglos atrás era muy mala. Entonces, hace una gran labor con su encargo al canónigo Ortíz . Y gracias al trabajo de este último y de más gente, se logró imprimir los libros mozárabes en la misa y el oficio y se han conservado.

¿Cómo animaríais, a quien nos escuche, a participar? ¿Cuál es el atractivo?

JG.- Lo que no se conoce no se puede amar. Hay que empezar a conocerlo.

Mi primer contacto con la liturgia hispánica, es del año 1970, cuando empezaba a estudiar liturgia en San Anselmo, en Roma. Y asistí a un seminario que dirigía el padre Jordi Pinei, monje de Montserrat, hicimos un seminario sobre liturgia hispánica. Allí empecé a conocerla e hice mi tesis doctoral sobre ella.

Después, cuando estuve en Valdedios, el arzobispo de Oviedo me pidió que tuviésemos celebraciones en la iglesia de San Salvador, "El Conventín". Es una iglesia del siglo IX y allí celebrábamos, dos veces al mes, liturgia hispánica. Hay que ir conociéndolo poco a poco, y apreciándolo.

Empezamos a celebrar en Valdedios en diciembre de 1992 y hasta 2009, siempre que celebrábamos había gente, participaba y apreciaba estas celebraciones. Porque cuando se conoce, uno se interesa.

Siempre es interesante mantener las tradiciones que nos ayudan a entender quiénes somos y de dónde venimos, fundamental para saber hacia dónde tenemos que construir.

JG.- Una herencia riquísima, que pocas naciones tienen.

Don Jorge, Juan Carlos, ha sido un placer. Esperemos que la presentación sea un éxito, y que el libro se venda bien, que también es interesante.

JC.- Que llegue a mucha gente. Y que lo aprecien.

Parte de nuestro legado, como españoles, pero también como cristianos que estaba íntimamente ligado, hasta hace bien poco.

Gracias por darnos a conocer esta liturgia, todavía muy desconocida, pese a bastantes siglos de vigencia.

lunes, 22 de mayo de 2017

La Iglesia Venezolana también se pronuncia


Caracas (Agencia Fides) -La Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) publicó ayer una Exhortación pastoral como conclusión de l Asamblea Extraordinaria Plenaria realizada del 16 al 18 mayo. Con respecto a la Asamblea Constituyente, los obispos afirman “Luego de escuchar a muchos miembros del pueblo, también consideramos que la convocatoria a dicha Constituyente "es innecesaria y resulta peligrosa para la democracia venezolana, para el desarrollo humano e integral y para la paz social”.
La Exhortación, recibida en la Agencia Fides, señala algunos aspectos de la situación en la que está viviendo el pueblo: hambre, violencia, falta de respeto de los derechos humanos, desesperación.
“Ante esta situación, se nos presentan algunos desafíos - continua el texto -: compromiso por la paz, denuncia profética, solidaridad fraterna y oración”.
Junto a esta Exhortación, la CEV ha publicado la carta de respuesta a Elias Jaua Milano, Presidente de la Comisión Presidencial para la Asamblea Nacional Constituyente, convocada por el presidente Nicolas Maduro. “Lo que se necesita es que se cumpla la Constitución, no el transformarla” se lee en la carta firmada por Mons. Diego Padrón, Arzobispo de Cumaná y presidente de la CEV. 

El Comité permanente CEV se declara dispuesto a recibir a Elias Jaua Milano el 19 de mayo para discutir las razones de esta decisión del Episcopado. Tal reunión, escriben los obispos, será una ocasión para exponer las razones de nuestra posición y, además, “para plantear nuestra preocupación sobre los graves problemas que atraviesa hoy el país y las lamentables consecuencias de tristeza, sufrimiento y muerte que provoca en la vida del pueblo venezolano”.
El 9 de mayo Jaua informó que envió una carta la Conferencia Episcopal solicitando ser recibido en su sede para exponer los alcances de la iniciativa de la Constituyente, tras la decisión de la CEV de no asistir a la reunión de la Comisión con los grupos religiosos.

La Santa del día



La santa de lo imposible. Fue una hija obediente, esposa fiel, esposa maltratada, madre, viuda, religiosa, estigmatizada y santa incorrupta. Santa Rita lo experimentó todo pero llegó a la santidad porque en su corazón reinaba Jesucristo.
Nació en Mayo del año 1381, un año después de la muerte de Santa Catalina de Siena. La casa natal de Sta. Rita está cerca del pueblito de Cascia, entre las montañas, a unas 40 millas de Asís, en la Umbría, región del centro de Italia. 
Su vida comenzó en tiempo de guerras, terremotos, conquistas y rebeliones. Países invadían a países, ciudades atacaban a ciudades cercanas, vecinos se peleaban con los vecinos, hermano contra hermano. Los problemas del mundo parecían más grandes que lo que la política y los gobiernos pudieran resolver.
Nacida de devotos padres, Antonio Mancini y Amata Ferri a los que se conocía como los "Pacificadores de Jesucristo", pues los llamaban para apaciguar peleas entre vecinos. Ellos no necesitaban discursos poderosos ni discusiones diplomáticas, solo necesitaban el Santo Nombre de Jesús, su perdón hacia los que lo crucificaron y la paz que trajo al corazón del hombre. Sabían que solo así se pueden apaciguar las almas.

domingo, 21 de mayo de 2017

Evangelio Domingo VI de Pascua


Lectura del santo evangelio según san Juan (14,15-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque. no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Palabra del Señor

sábado, 20 de mayo de 2017

El defensor es el Espíritu de la Verdad. Por Fray José Rafael Reyes González O.P.

El pasaje evangélico de este domingo nos lleva al contexto de la Última Cena, en la que Jesús deja su testamento a los discípulos. En este testamento, Jesús propone unir nuestra vida con su vida, guardando sus mandamientos. Estos mandamientos han quedado sintetizados en el mandamiento del amor. Y el amor se expresa en las acciones, se adapta a cada situación, sabe discernir qué es lo bueno, lo bello, en ese momento.

Y quien une su vida a la vida de Jesús, recibe lo que Jesús pide al Padre que nos envíe: el Espíritu, el Defensor. El defensor es el que defiende del Enemigo, de aquel que roba la vida. Este defensor que nos protege de la muerte, de la no-vida, es el Espíritu de la Verdad. Este Espíritu es la fuerza que nos lleva a ser verdaderos, auténticos. El hombre auténtico es aquel que transparenta en su vida lo que le caracteriza como persona: el amor. Lo que caracteriza al hombre es el amor, el buscar el bien. Todo lo que no sea amar, buscar el bien, es una mentira. Pero hemos de afrontar una realidad de nuestro mundo: en un mundo donde la mentira campea, la verdad se paga a precio de sufrimiento.

Frente al poder de la mentira, del dinero, de la muerte, de la no-vida, de la falsedad y el postureo… la verdad se presenta como el mejor acto de amor a nuestro mundo.

La Virgen de Fátima y la Parroquia de Lugones. Por Rodrigo Huerta Migoya

Corría el año de 1917 cuando un acontecimiento acaecido en una pequeña localidad portuguesa, pronto revolucionaría no sólo a nuestra península, sino a toda la Iglesia Universal. Las apariciones de Nuestra Señora cada día 13 del mes, entre mayo y octubre de dicho año, convocó a gentes de toda clase y condición para comprobar cada cual con sus propios ojos lo que estaba ocurriendo realmente en esa pequeña aldea del Concejo de Ourém.

Los niños no mentían. La Iglesia, siempre cauta y reacia a reconocer sin fundamentos suficientes estas manifestaciones, pronto aceptó la verdad de las apariciones de Fátima. A los dos años de la primera, el pueblo ya había levantado una capillita. Dos años después, la Diócesis autorizaba la celebración de la Eucaristía en dicho emplazamiento, y tras esperar otros nueve años, el Obispo de esta diócesis publicaba una carta donde reconocía la veracidad de los hechos a los ojos de la fe cristiana, así como autorizaba el culto a la Virgen del Rosario con el sobrenombre de "Fátima".

Su culto y devoción fue un "boom" que tuvo una destacadísima repercusión en nuestro país, donde llegó a vivir entre los años 1928 y 1946 Sor Lucia Dos Santos, la última vidente, que por aquellas fechas era religiosa Dorotea. Sor Lucia vivió en Tui primero y en Pontevedra después, donde en 1925 se le volvió a aparecer la Santísima Virgen. Quiero añadir aquí también, como recuerdo a una mujer que fue feligresa de esta parroquia, "Juanita", que por motivos de salud se encuentra ahora en su Galicia  natal, y que fuera religiosa dorotea en el marco del citado acontecimiento de Pontevedra, el cual marcaría un hito sin retorno en el amor de los gallegos a esta advocación, tan presente en toda su geografía.

Pronto llegará a nuestra tierra la devoción a la Virgen Portuguesa, como las abuelas de entonces la llamaban. Cuando "Fátima" gana el alma de los españoles eran tiempos del nacional-catolicismo, por lo que se le dio un matiz propio. Esto se ejemplificó con la consagración de numerosos pueblos al Corazón de María, los apostolados parroquiales como el ejercito azul de Nuestra Señora o la costumbre de incluir en el rezo del Rosario la salvación de España y conversión de Rusia, que nunca podía faltar, tras el cariñoso recuerdo a las intenciones del Romano Pontífice y que alguno simplificaba al decir: para que el Papa tenga buenas intenciones.

A continuación me permito relatar un par de acontecimientos que en los últimos años han remarcado el amor a Santa María bajo esta querida advocación de Ntra. Sra. de Fátima en la Parroquia y pueblo de Lugones.

Lo primero hay que decir que, después de la guerra, una de las primeras imagenes de la Madre de Dios con que contó nuestro templo fue precisamente la de la Virgen de Fátima, la cual se encontraba en el pequeño retablo mayor a un lado del Sagrario, paralela a la talla del Corazón de Jesús, realzando y acompañando el prooio Sagrario.

Si no me bailan las fechas, creo que fue en el año 1950 cuando tuvo lugar la visita de la milagrosa imagen llegada desde Portugal, cuando ésta recorrió las principales ciudades de nuestra nación en un apoteosis de fervor por respuesta que se denominó "La Gran Misión". En Lugones, la Parroquia quiso sumarse a este efeméride, por lo que se organizó una hermosa carroza donde las niñas y niños del Catecismo representaron con todo lujo de detalles la escena de las apariciones. Aquellos pequeños eran Rosi la de "Marina Floran", haciendo de María; Felicitas, la de "Casa Feliz" y Mari Carmen "Floran" haciendo de Jacinta y Lucía. Y un chiquitillo Juan José, el de "Casa Maria Juan", haciendo de Francissco, cuyo rostro sacamos a simple vista.

Aunque la primera gran peregrinación parroquial fue a Lourdes (Igual que les pasó en la serie "Cuéntame como pasó") el Santuario más importante de Portugal no fue desconocido para las lugoninas devotas del Santo Rosario. Entre ellas hubo algunas intrépidas aventureras que hasta se engolaron en el muro que protege la encina donde se apareció la Señora para hacerse con una caña de ésta con el fin de plantar un retoño de este en su "huertín". Una reliquia viva que nos habla de María.

La devoción a Fátima no ha desaparecido. Con la llegada también de numerosos portugueses a la localidad, han aumentado sus devotos por lo que núnca le faltan flores a lo largo del año, misas y hasta otras donaciones, como un antiquísimo rosario de plata y nácar cedido por una de esas devotas. Su nueva ubicación en el templo también a jugado en su favor. Con la llegada de Don Joaquín a la Parroquia se recuperó el canto de "las flores" en el mes de Mayo, así como se le empezó a honrar con un piadoso triduo los días previos al 13 de mayo.

Una estampa muy familiar en el mes de julio para quien se acercare a nuestro camposanto, sería ver al Rvdo. Don Alfonso Abel (anterior Párroco de La Corredoria) sentado en su coche a la puerta, haciendo tiempo entre sepelio y sepelio, y entre sus manos algún libro sobre el culto de Fátima, a quién tanto amor profesa y de la que tanto conoce por sus servicios ministeriales en el propio Santuario cuando le es posible.

También recientemente, el domingo 11 de septiembre de 2016, recibía cristiana sepultura en nuestro cementerio parroquial el prestigioso escritor D. José Luis Secades Montoto, el cual seguramente ha sido uno de los mayores conocedores de todo lo que encierran los acontecimientos y revelaciones de Cova de Iria.

Era considerado el único español que llegó a tener acceso a los archivos en los que se custodia toda la documentación sobre las apariciones. Fue la misma Sor Lucía la que le eligió para ser el traductor de los escritos del Mensaje de Fátima al español. Además de haber mantenido estrecha relación con la vidente, fue también "la mano derecha" del Vicepostulador de la Causa de canonización de los pastorcitos, el Padre Luis Kondor, religioso de la Congregación del Verbo Divino, que ya había sido nombrado en 1960 para iniciar la causa de beatificación de éstos, por nombramiento Juan XXIII en calidad de ''postulador extra Urbem''.
Esperamos que antes de concluir el Centenario de las apariciones podamos restaurar la Imagen de Nuestra Señora que veneramos en nuestra Parroquia, así como la renovación del amor filial a la Madre del Cielo que nos abrió su corazón en tierras portuguesas:
Reina de Fátima, ruega por nosotros.



viernes, 19 de mayo de 2017

Orar con el Salmo del día

Sal 56,8-9.10-12

R/. Te daré gracias ante los pueblos, Señor


Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria. 

Encuentros corales


jueves, 18 de mayo de 2017

Del Santo del Día

(Arciprensa) Nació en Toscana, y en el año 523 fue elegido Sumo Pontífice. En Italia gobernaba el rey Teodorico que apoyaba la herejía de los arrianos. Asimismo, el emperador Justino de Constantinopla decretó cerrar todos los templos de los arrianos de esa ciudad y prohibió que los que pertenecían a la herejía arriana ocuparan empleos públicos. El rey Teodorico obligó entonces al Papa a que fuera a Constantinopla a convencer al emperador de derogar las últimas leyes, pero el Papa Juan I se negó rotundamente. 

El Sumo Pontífice realizó una visita pastoral a Constantinolpla donde fue recibido por más de 15,000 fieles con velas encendidas en las manos, y estandartes. El Papa presidió solemnemente las fiestas de Navidad, y luego exhortó a los feligreses a mantenerse firmes en la fe, evitando caer en las herejías. Paralelamente, el emperador Justino se mantuvo firme en su decisión, lo cual enfureció al rey italiano quien mandó a llamar al Papa Juan y lo encerró en un oscuro calabozo. Los constantes maltratos y suplicios sufridos por el santo Papa en la cárcel, junto con otros mártires más, provocó su muerte a los pocos meses de haber sido tomado prisionero.

Papa Francisco: «La resurrección de Jesús es una cascada que arrolla toda la vida»

(RV) Texto de la catequesis del Papa:

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

En estas semanas, nuestra reflexión se mueve, por decir así, en la órbita del misterio pascual. Hoy, encontramos a aquella que, según los Evangelios, fue la primera en ver a Jesús Resucitado: María Magdalena. Acababa de terminar el descanso del sábado. El día de la pasión no había habido tiempo para completar los ritos fúnebres; por ello, en ese amanecer lleno de tristeza, las mujeres van a la tumba de Jesús, con los ungüentos perfumados. La primera que llega es ella: María de Magdala, una de las discípulas que habían acompañado a Jesús desde Galilea, poniéndose al servicio de la Iglesia naciente. En su camino hacia el sepulcro, se refleja la fidelidad de tantas mujeres, que durante años acuden con devoción a los cementerios, recordando a alguien que ya no está. Los lazos más auténticos no se quiebran ni siquiera con la muerte: hay quien sigue amando, aunque la persona amada se haya ido para siempre.

El Evangelio (cfr Jn 20, 1-2-11-18) describe a la Magdalena subrayando enseguida que no era una mujer que se entusiasmaba con facilidad. En efecto, después de la primera visita al sepulcro, vuelve desilusionada al lugar donde los discípulos se escondían; refiere que la piedra ha sido movida de la entrada del sepulcro y su primera hipótesis es la más sencilla que se pueda formular: alguien debe haberse llevado el cuerpo de Jesús. Así, el primer anuncio que María lleva no es el de la resurrección, sino el de un robo que algunos desconocidos han perpetrado, mientras toda Jerusalén dormía.

Luego, los Evangelios cuentan otra ida de la Magdalena al sepulcro de Jesús. Era una testaruda ésta, ¿eh? Fue, volvió… y no, no se convencía…Esta vez su paso es lento, muy pesado. María sufre doblemente: ante todo por la muerte de Jesús, y luego por la inexplicable desaparición de su cuerpo.

Es mientras está inclinada cerca de la tumba, con los ojos llenos de lágrimas, cuando Dios la sorprende de la manera más inesperada. El evangelista Juan subraya cuán persistente es su ceguera: no se da cuenta de la presencia de los dos ángeles que la interrogan y ni siquiera sospecha viendo al hombre a sus espaldas, creyendo que era el guardián del jardín. Y, sin embargo, descubre el acontecimiento más sobrecogedor de la historia humana cuando finalmente es llamada por su nombre: ¡«María!» (v. 16)

¡Qué lindo es pensar que la primera aparición del Resucitado – según los evangelios - fue de una forma tan personal! Que hay alguien que nos conoce, que ve nuestro sufrimiento y desilusión, que se conmueve por nosotros, y nos llama por nuestro nombre. Es una ley que encontramos grabada en muchas páginas del Evangelio. Alrededor de Jesús hay tantas personas que buscan a Dios; pero la realidad más prodigiosa es que, mucho antes, es ante todo Dios el que se preocupa por nuestra vida, que quiere volverla a levantar, y para hacer esto nos llama por nuestro nombre, reconociendo el rostro personal de cada uno. Cada hombre es una historia de amor que Dios escribe en esta tierra. Cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios. A cada uno de nosotros, Dios nos llama por nuestro nombre: nos conoce por nombre, nos mira, nos espera, nos perdona, tiene paciencia con nosotros. ¿Es verdad o no es verdad? Cada uno de nosotros tiene esta experiencia.

Y Jesús la llama: «¡María!»: la revolución de su vida, la revolución destinada a transformar la existencia de todo hombre y de toda mujer, comienza con un nombre que resuena en el jardín del sepulcro vació. Los Evangelios nos describen la felicidad de María: la resurrección de Jesús no es una alegría dada con cuentagotas, sino una cascada que arrolla toda la vida. La existencia cristiana no está entretejida con felicidades blandas, sino con oleadas que lo arrollan todo. Intenten pensar también ustedes, en este instante, con el bagaje de desilusiones y derrotas que cada uno de nosotros lleva en el corazón, que hay un Dios cercano a nosotros, que nos llama por nuestro nombre y nos dice: «¡Levántate, deja de llorar, porque he venido a liberarte!». Esto es muy bello.

Jesús no es uno que se adapta al mundo, tolerando que perduren la muerte, la tristeza, el odio, la destrucción moral de las personas… Nuestro Dios no es inerte, sino que nuestro Dios – me permito la palabra – es un soñador: sueña la transformación del mundo y la ha realizado en el misterio de la Resurrección.

María quisiera abrazar a su Señor, pero Él ya está orientado hacia el Padre celeste, mientras que ella es enviada a llevar el anuncio a los hermanos. Y así aquella mujer, que antes de encontrar a Jesús estaba en manos del maligno (cfr Lc 8,2), ahora se ha vuelto apóstol de la nueva y mayor esperanza. Que su intercesión nos ayude a vivir también nosotros esa experiencia: en la hora del llanto, en la hora del abandono, escuchar a Jesús Resucitado que nos llama por nombre y, con el corazón lleno de alegría, ir a anunciar: «¡He visto al Señor!». ¡He cambiado vida porque he visto al Señor! Ahora soy diferente a como era antes, soy otra persona. He cambiado porque he visto al Señor. Ésta es nuestra fortaleza y ésta es nuestra esperanza. Gracias

Carta semanal del Sr. Arzobispo

La sociedad líquida: Zygmunt Bauman

Es uno de los signos de este tiempo: la pluralidad. Vivimos en un mundo donde no todos piensan, ni viven, ni sienten lo mismo. El tiempo de las grandes convicciones que tutelaban los valores que permitían ver las cosas de modo semejante generación tras generación, ha cambiado profundamente. Lo ha descrito uno de los filósofos y sociólogos más importantes que ha fallecido hace sólo unos meses: Zygmunt Bauman. Este pensador polaco ha descrito como pocos lo que él llamaba la sociedad líquida.

Pocas cosas vemos que puedan tener la solidez de lo que perdura en el tiempo aguantando los diversos climas de todas las estaciones climáticas, los diferentes humores de los cómicos de una época, los distintos amores de los dramáticos que nunca nos faltan, los escenarios variados que nos pintan un horizonte halagüeño o sencillamente trágico. Así, en la vida cotidiana estamos de continuo retratándonos con nuestras palabras o silencios, con nuestras acciones comprometidas o nuestras omisiones fugitivas y cobardes. Todas las estaciones de cada año, en un ininterrumpido devenir que nos deja como beneficiarios o rehenes del frío de cada invierno gélido y mohíno, de la explosión fecunda de cada vivaracha primavera, del sosiego de cada plácido estío y de la magia otoñal tan mansa y serena.

En este ambiente agitado e inconsistente, se nos diluyen por exceso o por defecto esos valores que antaño permanecían inmutables en la transmisión que hacían los mayores a las generaciones que venían empujando. No era algo cíclicamente reiterado sin más prurito que repetirse como si no hubiera nada nuevo bajo el sol, como decía el sabio bíblico. Había novedades que venían a enriquecer lo anterior, mejorando lo heredado pero sin anular ni contradecir cuanto se legaba como una tradición no traicionada. Acaso se purificaban los excesos, se aquilataban los defectos, mientras la vida misma era acrisolada en lo que se soñaba y deseaba como algo mejor. Era la sociedad fundadamente sólida, que no se reducía a un etéreo gaseoso evanescente ni a un inasible líquido fugaz.

Pero algo ha fallado en la transmisión, algo no tenía la aparente solidez ni el incuestionable fundamento, cuando tan fácilmente se ha embarcado la sociedad en esa abstracción gaseosa que nos venden demasiados vendedores de humo, o cuando nadie es capaz de afirmar algo que no tenga tan prontamente su fecha de caducidad. Lo vemos en cualquier proyecto que implique fidelidad madura y probada capaz de vivirse y desvivirse en todos los escenarios en los que seguir pronunciando un sí a lo que es verdadero, lo que es bondadoso y lo que es de suyo bello. Y así podemos comprobarlo en la debilidad que sufre el amor y sus caprichos que lo hacen voluble, tramposo e incierto, y la que soporta también la esperanza que se torna en quimera incapaz de conmovernos hacia algo que valga la pena, y la que padece la fe que por ser confusa y pendenciera termina por no creer en nada al intentar inútilmente creerlo todo.

Esta sociedad líquida hace vulnerable al matrimonio o renuncia a él en una relación descomprometida sin nexos, y también desliza la debilidad en la respuesta de otros caminos humanos y cristianos en la sociedad e incluso en la Iglesia. Es bueno saberlo, para situarnos en nuestro momento. En estos tiempos recios volver a desear humildemente, a soñar con audacia y a trabajar desde la compañía de Quien nos sostiene con su gracia, para que nuestra vida responda a la solidez de lo que no pasa, con la fidelidad creativa de quien reestrena cada mañana lo que Dios escribió en nuestro corazón y confió a nuestras manos en la tarea que nos ha entregado como misión.



+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

martes, 16 de mayo de 2017

Conferencia

''La Bíblia del Oso de Casiodoro de Reina, Basilea 1569: una joya olvidada del siglo de oro español''

Por el Rvdo. D. Constantino Bada Prendes de la Granda,
Doctor en Sagrada Escritura por la Universidad Pontificia de Salamanca


En los 500 años de la Reforma


 Día 18 de mayo a las 19:30 horas

Aula Magna de la Universidad de Oviedo

Edificio histórico, C/ San Francisco 1



El cardenal Rouco pide respeto al derecho de los padres a decidir la educación moral de los hijos

(Las Provincias) El arzobispo emérito de Madrid recordó que estos principios los consagra la Constitución Española de 1978 y, además, están refrendados por pronunciamientos del Tribunal Constitucional.

Tras ofrecer estas referencias y señalar el clima de consenso en el que se redactó la Constitución vigente en España, en concreto el artículo 27, defendió la necesidad de «mantener vivo e íntegro el derecho a la libertad religiosa de los padres, a la educación y la enseñanza para todos».

El cardenal ofreció estas declaraciones a los medios de comunicación antes de la conferencia sobre el Código Canónico de 1917 que pronunció en la Universidad Católica de Valencia (UCV). El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares -que el domingo denunció la amenaza a la libertad educativa- inauguró el ciclo de intervenciones de la XV edición de Conversaciones Canónicas en la se enmarca la conferencia de ayer.

Las valoraciones sobre la situación actual de la libertad religiosa llevaron al cardenal Rouco a señalar que se trata de un principio que «no pasa ahora por sus mejores tiempos». Dejó muy claro que en algunos lugares del mundo «ni siquiera ha entrado aún». Lamentó que en países donde la libertad religiosa está inscrita en el «frontispicio» de sus textos constitucionales «cuesta a veces comprenderla» e incluso apuntó que en esta materia de la «proclamación jurídica a la realidad va un trecho no pequeño».

En el análisis de las circunstancias que rodean a la libertad religiosa en la actualidad hizo mucho hincapié en el artículo 27 de la Constitución, precepto que consideró «muy equilibrado», en tanto que se planteó con una redacción fruto del consenso al que asoció dos sensibilidades políticas con nombre y propio: el del entonces vicepresidente del Gobierno, Fernando Abril Martorell (UCD), y el del vicesecretario general del PSOE, Alfonso Guerra.

Respecto a la situación de la Comunidad autónoma Valenciana, el cardenal aseguró no conocerla. No obstante «consideró que para valorarla y enjuiciarla hay que tener en cuenta la sentencia del Constitucional» y volvió a referir el mencionado precepto constitucional para afirmar que básicamente, «hay que mantener vivo e integro el derecho a la libertad religiosa de los padres, la educación y la enseñanza para todos».